10 abril, 2010

Los problemas por no tener una “hoja de ruta” en el desarrollo social y urbanístico de la Ciudad

Por: Gonzalo Arzuza En el año 2004, cuando fungía como Concejal del Municipio de Valledupar, aprobamos en el Plan de Desarrollo para ese cuatrienio, entre otras iniciativas, que se hiciera un estudio el cual proyectara la ciudad veinte años hacia el futuro, dicho estudio iba a marcar la hoja de ruta que seguiría la ciudad […]

Por: Gonzalo Arzuza

En el año 2004, cuando fungía como Concejal del Municipio de Valledupar, aprobamos en el Plan de Desarrollo para ese cuatrienio, entre otras iniciativas, que se hiciera un estudio el cual proyectara la ciudad veinte años hacia el futuro, dicho estudio iba a marcar la hoja de ruta que seguiría la ciudad en todos los aspectos, sobretodo el de infraestructura y desarrollo urbanístico.
Este  no se realizó, como la mayoría de lo que se aprueba en dichos planes, queda en letra muerta y la supuesta obligatoriedad de su cumplimiento no se da.
Traigo esto a colación, debido a que en estas ultimas semanas se han presentado una serie de discusiones que tienen que ver con la desorganización de Valledupar, y no es más que  la falta de esa hoja de ruta en materia urbanística, que sea superior a los intereses personales o grupales de algunos ciudadanos, y que lleve a la ciudad por la vía de un desarrollo organizado y sostenible en el futuro, lo cual traduce en un POT serio.
La polémica por la Tarima Francisco El Hombre, ha desatado un mar de tormentas y criticas justificadas unas y otras no tanto. La decisión de retirar el techo de la tarima fundada en una Acción Popular incoada por un ciudadano, quien expuso unas razones, que para los Jueces que la estudiaron era procedente y que procedieron a emitir una orden judicial de obligatorio cumplimiento en cuanto a retirar el techo, tengo mis reservas.
La estructura que acompaña la mencionada tarima y la plaza Alfonso López desde la administración del ex alcalde Fausto Cotes Núñez, diferente a lo que se pueda pensar, esta en optimas condiciones, lo pude constatar el Lunes Santo, así que si el motivo es que se teme que el deterioro de la estructura se venga abajo, no es muy probable,  y si el cuento es que daña el marco histórico de la plaza, eso si que menos.
Tendríamos que comenzar por tumbar el edificio de la Alcaldía, seguida por el claustro donde funciona el Concejo de Valledupar, después triturar las casas que están en la cuadra de atrás de la tarima, incluido el edificio de Telecom y el nuevo banco de Occidente. Como quien dice, un marco completamente nuevo.
Hay que recordar que la arquitectura colonial de Valledupar es muy pobre, casi que escasa, salvándose la casona de los Maestre, nuestra arquitectura colonial comparada con la de Mompox o Cartagena, que son ciudades  de edades similar a la nuestra, 450 años, es muy inferior, y  que podemos apreciar, por ejemplo, dentro del Corralito de Piedra reformas y esculturas de nuestro tiempo, que para nada afean o desdicen de su pasado histórico, muy por el contrario le dan un aire de contemporaneidad que encanta a sus visitantes.
No digo con esto que la estructura sea la panacea, pero si no hace daño a nadie y cumple con la función de proteger de la lluvia y el sol a las personas que se encuentran en la tarima cuando se realizan eventos, cual es el problema de que se quede?.
Ahora, no conozco el proyecto que se piensa realizar para reemplazar la estructura metálica, pero ojalá sea bien socializado, no nos vallan a salir un esperpento del cual nos arrepentiremos toda la vida, y de paso se pierdan unos recursos importantes que pueden ser utilizados en otras obras de mayor importancia y trascendencia social.
Otra situación se presenta con el mirador que se elevó en un cerro al norte de la ciudad, el cual tiene en la cima la figura de Santo Ecce-Hommo, el cual fue detenido por razones de reserva forestal. Interesante que para un proyecto e interés general, que además afectará positivamente la ciudad, como lo hacen en otras ciudades de Colombia como Cali, de América como Río de Janeiro funcionen estas normas, pero para otras, de claro interés de particulares, las autoridades se hacen los de la vista gorda.
También ha despertado polémica el monumento a la Pilonera Mayor, Consuelo Araujo Noguera, que bien merecido lo tiene, pero, cabe incluir dentro del estudio sugerido o hoja de ruta que de paso lo haría con los diferentes monumentos que tendríamos en la cuidad, para que así la política de desarrollo urbanístico este siempre acorde con lo cultural, que sea de avanzada y no nos quedemos en el esquema tradicional de la figura humana.
Es por estas razones que esta hoja de ruta debería ser una de las principales metas de el actual Alcalde Luis Fabián Fernández, que debe tomar el “toro por los cachos” y hacerlo junto a un POT que cubra las necesidades  de desarrollo social y urbanístico de Valledupar  donde no se enriquezcan los particulares de siempre, a quienes se les da la tarea de realizarlo, manejando la información para su beneficio.

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