Los científicos han descubierto más de cien variedades de cannabinoides en el cannabis, cada una con una función de comportamiento única. Las proporciones de cannabinoides son dinámicas en cada especie de cannabis. Mientras que algunas cepas poseen niveles relativamente altos del compuesto psicoactivo primario Tetrahidrocannabinol (THC9, otras contienen concentraciones más altas del compuesto no psicotrópico Cannabidiol (CBD), mientras otras incluyen cannabinol (CBN), cannabigerol (CBG), cannabicromeno (CBC) que problablemente funcionan sinérgicamente cuando son consumidos para mejorar los efectos psicoactivos de la planta.
El sistema endocannabinoide es una vía de señalización que ocupa el sistema nervioso central, el sistema nervioso periférico y las vías inmunes. Esta red está compuesta por dos receptores principales que cuando se activan a través de la ligación cannabinoide, afectan la liberación de neurotransmisores y posteriormente influyen en varios factores fisiológicos como la respuesta inmune, la función cardiovascular y el desarrollo óseo, la digestión y el metabolismo, así como otros procesos que incluyen ciclos de vigilia, sueño, aprendizaje, respuesta al dolor y regulación del estrés y del apetito.
En los últimos años, el número de estudios clínicos que proporcionan evidencia de cannabis y sus beneficios médicos ha aumentado en un 300% según los laboratorios que trabajan con esta especie herbácea. Por esto, la medicina derivada del cannabis ofrece una esperanza a los pacientes que atraviesan enfermedades como el dolor crónico neuropático, cáncer, epilepsia, enfermedades pulmonares obstruvticas crónicas, Sida y la diabetes.










