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Columnista - 12 noviembre, 2023

¡Libertad para los secuestrados!

Son más de 40 personas secuestradas, y si este grupo subversivo quiere continuar los diálogos de Paz con el Gobierno, lo menos que se puede exigir es su inmediata e incondicional liberación.

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Con júbilo, Colombia recibió la noticia de la liberación de Luis Manuel Díaz, padre de nuestro futbolista ‘Lucho’ Díaz, hecho que se produjo con la mediación del Gobierno Nacional, la Iglesia católica y la ONU. No obstante, se debe advertir al ELN que la mal llamada retención de personas, constituye una flagrante violación a los DD. HH., es además un delito abominable, considerado de Lesa Humanidad, y no tiene ninguna justificación. Son más de 40 personas secuestradas, y si este grupo subversivo quiere continuar los diálogos de Paz con el Gobierno, lo menos que se puede exigir es su inmediata e incondicional liberación.


Ahora bien, preocupan sobremanera los videos que vienen circulando en las redes sociales, donde miembros de las FF. AA. se pronuncian abiertamente, apoyando o desaprobando el proceso de paz, lo que resulta inaceptable a la luz de lo expresado por el artículo 119 de la Carta Política: “La fuerza pública no es beligerante”. Significa lo anterior que la fuerza pública no puede emitir ese tipo de opiniones, pues incurre en grave falta disciplinaria que debe ser ejemplarmente sancionada por control interno.


La mesa de diálogo enfrenta hoy su principal reto, los colombianos de bien, entienden que el estatus político que abrió la puerta del diálogo con el ELN y las FARC, es un acto de generosidad, y no de debilidad del Gobierno, pero la respuesta a ese acto por parte de los grupos subversivos, no puede ser, como viene ocurriendo, la comisión de secuestros, o el sembrando minas antipersonas poniendo en peligro a la población civil, porque eso es tanto como patear la mesa de negociaciones.


La salida al conflicto colombiano no es por la vía militar, como muchos quisieran, es por la vía del diálogo como ya se hizo; solo que hay que involucrar a todos los actores armados, incluido aquellas bandas, grupos o clanes de orden transnacional, como el Clan del Golfo o el Tren de Aragua, y negociar su sometimiento a la justicia. ¿Acaso eso no fue lo que se hizo con el señor Pablo Escobar?


Venimos de un Gobierno donde poco o nada se avanzó en el tema de la Paz. El Gobierno de Gustavo Petro ha tenido a bien concederle estatus político a las FARC y al ELN y se hace necesario recuperar el tiempo perdido. Nadie mejor que él para liderar este proceso, pues ha estado en las dos orillas y conoce como el que más el tema, además de ser considerado un líder mundial.


No obstante, el camino no es nada fácil. Pues abundan los enemigos de la paz, aquellos que desean “hacerla trizas”. No podemos caer en su juego, es el momento de construir confianza, para alcanzar los objetivos trazados.


La Paz total, o la Paz absoluta, no existe, es una utopía, pero sí se puede lograr condiciones de menos desigualdad, menos pobreza, menos atraso, que son finalmente causas endógenas del conflicto colombiano, para enrumbarnos por el camino del progreso y el bienestar general. ¡Que así sea!
La frase de cierre: “La paz no es una ráfaga de viento, sino una piedra en la que hay que esculpir día a día el esfuerzo de conquistarla”: Miquel Martí i Pol, poeta y escritor español.


Por: Darío Arregocés Baute / darioarregoces@[email protected]

Columnista
12 noviembre, 2023

¡Libertad para los secuestrados!

Feel the sand on your feet, not your wardrobe weight.
Dario Arregoces

Son más de 40 personas secuestradas, y si este grupo subversivo quiere continuar los diálogos de Paz con el Gobierno, lo menos que se puede exigir es su inmediata e incondicional liberación.


Con júbilo, Colombia recibió la noticia de la liberación de Luis Manuel Díaz, padre de nuestro futbolista ‘Lucho’ Díaz, hecho que se produjo con la mediación del Gobierno Nacional, la Iglesia católica y la ONU. No obstante, se debe advertir al ELN que la mal llamada retención de personas, constituye una flagrante violación a los DD. HH., es además un delito abominable, considerado de Lesa Humanidad, y no tiene ninguna justificación. Son más de 40 personas secuestradas, y si este grupo subversivo quiere continuar los diálogos de Paz con el Gobierno, lo menos que se puede exigir es su inmediata e incondicional liberación.


Ahora bien, preocupan sobremanera los videos que vienen circulando en las redes sociales, donde miembros de las FF. AA. se pronuncian abiertamente, apoyando o desaprobando el proceso de paz, lo que resulta inaceptable a la luz de lo expresado por el artículo 119 de la Carta Política: “La fuerza pública no es beligerante”. Significa lo anterior que la fuerza pública no puede emitir ese tipo de opiniones, pues incurre en grave falta disciplinaria que debe ser ejemplarmente sancionada por control interno.


La mesa de diálogo enfrenta hoy su principal reto, los colombianos de bien, entienden que el estatus político que abrió la puerta del diálogo con el ELN y las FARC, es un acto de generosidad, y no de debilidad del Gobierno, pero la respuesta a ese acto por parte de los grupos subversivos, no puede ser, como viene ocurriendo, la comisión de secuestros, o el sembrando minas antipersonas poniendo en peligro a la población civil, porque eso es tanto como patear la mesa de negociaciones.


La salida al conflicto colombiano no es por la vía militar, como muchos quisieran, es por la vía del diálogo como ya se hizo; solo que hay que involucrar a todos los actores armados, incluido aquellas bandas, grupos o clanes de orden transnacional, como el Clan del Golfo o el Tren de Aragua, y negociar su sometimiento a la justicia. ¿Acaso eso no fue lo que se hizo con el señor Pablo Escobar?


Venimos de un Gobierno donde poco o nada se avanzó en el tema de la Paz. El Gobierno de Gustavo Petro ha tenido a bien concederle estatus político a las FARC y al ELN y se hace necesario recuperar el tiempo perdido. Nadie mejor que él para liderar este proceso, pues ha estado en las dos orillas y conoce como el que más el tema, además de ser considerado un líder mundial.


No obstante, el camino no es nada fácil. Pues abundan los enemigos de la paz, aquellos que desean “hacerla trizas”. No podemos caer en su juego, es el momento de construir confianza, para alcanzar los objetivos trazados.


La Paz total, o la Paz absoluta, no existe, es una utopía, pero sí se puede lograr condiciones de menos desigualdad, menos pobreza, menos atraso, que son finalmente causas endógenas del conflicto colombiano, para enrumbarnos por el camino del progreso y el bienestar general. ¡Que así sea!
La frase de cierre: “La paz no es una ráfaga de viento, sino una piedra en la que hay que esculpir día a día el esfuerzo de conquistarla”: Miquel Martí i Pol, poeta y escritor español.


Por: Darío Arregocés Baute / darioarregoces@[email protected]