La primera palabra que utilizaron los cafeteros para definir su panorama fue incertidumbre, porque llegaron las lluvias, y las vías rurales del Cesar, están inaccesibles para los carros de carga que transportan el producto, por eso, aseguran, peligra la cosecha de café que empezará a salir a comienzos de octubre.
La preocupación tiene varios puntos, empezando por la calidad del café. “La peripecia que tiene que hacer el caficultor cesarense para sacar su producto es inmensa. Normalmente las vías están en mal estado pero con las lluvias ya se hacen imposibles. Las vías de acceso son nuestro mayor limitante para ser rentables”, explica Álvaro Osorio, director ejecutivo del Comité de Cafeteros del Cesar.
Al ser un cultivo normalmente sembrado sobre los 1.200 metros de altura, la mayoría de cosechas están alejadas de la zona urbana, algunas alcanzan los 20 kilómetros de distancia. En carretera normal no tardarían media hora, explican, pero por el estado de las vías, el transporte puede tomar hasta cinco horas, y en épocas de lluvias cuando aumentan los derrumbues, pueden tomarse hasta dos días transportando la cosecha.










