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Columnista - 1 marzo, 2010

La ternura, libros del colegio El Carmelo

EL TINAJERO Por: José Atuesta Mindiola Todo libro es esencia de trabajo y de vida. Este precepto  nos permite afirmar al tenor del maestro Héctor Rojas Herazo, que  por insignificante que parezca su contenido o por sus errores de edición o pequeñas trivialidades conceptuales, ningún libro merece un ataúd; siempre deja algunas enseñanzas. Un libro […]

EL TINAJERO

Por: José Atuesta Mindiola

Todo libro es esencia de trabajo y de vida. Este precepto  nos permite afirmar al tenor del maestro Héctor Rojas Herazo, que  por insignificante que parezca su contenido o por sus errores de edición o pequeñas trivialidades conceptuales, ningún libro merece un ataúd; siempre deja algunas enseñanzas.
Un libro debe ser bien recibido, porque lleva consigo un esfuerzo intelectual y laboral. En nuestra región, el proceso de publicaciones es relativamente reciente, no existe en nosotros una tradición lectora, de lo que se colige la ausencia de tradición de escritores.
La historia de la literatura del Cesar puntualiza que la primera novela de un cesarense, nacido y residenciado en el departamento, fue “La rebelión de los mansos”, publicada en 1987, de la autoría del sandiegano Jahel Peralta Mendoza; mientras que el caleño Jorge Isaac ya había publicado en (1867), 120 años atrás, la novela María.
Acogemos con optimismo estos cuatro libros didácticos, que escritos y editados por  el Colegio Parroquial El Carmelo, y bautizados con el renombrado título de Ternura, son libros desde la pedagogía para la pedagogía: sus autores, el colectivo de profesores de la institución,  cuya dirección estuvo a cargo del sacerdote Jesús Alberto Torres y del coordinador Juan Zambrano; los revisores pedagógicos, las docentes  Janitza Cañizares, Maribet Gómez y Liliana Forest.
Los libros explican  en su presentación, que la metodología es enseñar en contexto, por eso desarrolla los contenidos con los elementos en los cuales se mueve el niño, para que elabore nuevos conocimientos a partir de lo que sabe. Esta metodología está enmarcada en el enfoque constructivista de enseñar para la comprensión.
La comprensión es la habilidad de pensar y actuar con flexibilidad a partir de lo que uno sabe; en cambio, cuando un educando no va más allá de la memorización y el pensamiento, y la acción rutinaria nos indica falta de comprensión. El aprendizaje para la comprensión a menudo implica un conflicto con repertorios más viejos de desempeños de comprensión y con sus ideas e imágenes asociadas.
La enseñanza para la comprensión busca que los a educandos les permitan ser pensadores críticos; gente que plantea y resuelve problemas, y que es capaz de sortear la complejidad, ir más allá de la rutina y vivir productivamente en este mundo en rápido cambio, y se apoya con toda claridad en la convicción, de larga data, de que las escuelas deben comprometer a los alumnos de manera más intensa y contar con la comprensión como su pieza central.
Recordemos que ninguna técnica de comunicación, del teléfono a la Internet, aporta por sí misma la comprensión. La comprensión no puede digitarse. Educar para comprender las matemáticas o cualquier disciplina es una cosa, educar para la comprensión humana es otra; ahí se encuentra justamente la misión espiritual de la educación: enseñar la comprensión entre las personas como condición y garantía de la solidaridad intelectual y moral de la humanidad.
Estas pequeñas disquisiciones  abordadas por diversos investigadores de la pedagogía, son algunos de los referentes conceptuales que han estudiado los constructores de estos bellos textos didácticos llamados Ternura, una novedosa estrategia metodológica para fomentar y cualificar la capacidad de comprensión en los estudiantes del Colegio Parroquial El Carmelo. Felicitaciones a toda la comunidad educativa carmelista.

NOTICIA DE LA SEMANA

La Corte Constitucional
con la mente en el Derecho,
encontró que todo el hecho
era muy controversial.
Hay un eco Nacional:
vive la Constitución,
la segunda reelección
iba en pos de dictadura.
Que se elija otra figura
para la renovación.

Columnista
1 marzo, 2010

La ternura, libros del colegio El Carmelo

Feel the sand on your feet, not your wardrobe weight.
José Atuesta Mindiola

EL TINAJERO Por: José Atuesta Mindiola Todo libro es esencia de trabajo y de vida. Este precepto  nos permite afirmar al tenor del maestro Héctor Rojas Herazo, que  por insignificante que parezca su contenido o por sus errores de edición o pequeñas trivialidades conceptuales, ningún libro merece un ataúd; siempre deja algunas enseñanzas. Un libro […]


EL TINAJERO

Por: José Atuesta Mindiola

Todo libro es esencia de trabajo y de vida. Este precepto  nos permite afirmar al tenor del maestro Héctor Rojas Herazo, que  por insignificante que parezca su contenido o por sus errores de edición o pequeñas trivialidades conceptuales, ningún libro merece un ataúd; siempre deja algunas enseñanzas.
Un libro debe ser bien recibido, porque lleva consigo un esfuerzo intelectual y laboral. En nuestra región, el proceso de publicaciones es relativamente reciente, no existe en nosotros una tradición lectora, de lo que se colige la ausencia de tradición de escritores.
La historia de la literatura del Cesar puntualiza que la primera novela de un cesarense, nacido y residenciado en el departamento, fue “La rebelión de los mansos”, publicada en 1987, de la autoría del sandiegano Jahel Peralta Mendoza; mientras que el caleño Jorge Isaac ya había publicado en (1867), 120 años atrás, la novela María.
Acogemos con optimismo estos cuatro libros didácticos, que escritos y editados por  el Colegio Parroquial El Carmelo, y bautizados con el renombrado título de Ternura, son libros desde la pedagogía para la pedagogía: sus autores, el colectivo de profesores de la institución,  cuya dirección estuvo a cargo del sacerdote Jesús Alberto Torres y del coordinador Juan Zambrano; los revisores pedagógicos, las docentes  Janitza Cañizares, Maribet Gómez y Liliana Forest.
Los libros explican  en su presentación, que la metodología es enseñar en contexto, por eso desarrolla los contenidos con los elementos en los cuales se mueve el niño, para que elabore nuevos conocimientos a partir de lo que sabe. Esta metodología está enmarcada en el enfoque constructivista de enseñar para la comprensión.
La comprensión es la habilidad de pensar y actuar con flexibilidad a partir de lo que uno sabe; en cambio, cuando un educando no va más allá de la memorización y el pensamiento, y la acción rutinaria nos indica falta de comprensión. El aprendizaje para la comprensión a menudo implica un conflicto con repertorios más viejos de desempeños de comprensión y con sus ideas e imágenes asociadas.
La enseñanza para la comprensión busca que los a educandos les permitan ser pensadores críticos; gente que plantea y resuelve problemas, y que es capaz de sortear la complejidad, ir más allá de la rutina y vivir productivamente en este mundo en rápido cambio, y se apoya con toda claridad en la convicción, de larga data, de que las escuelas deben comprometer a los alumnos de manera más intensa y contar con la comprensión como su pieza central.
Recordemos que ninguna técnica de comunicación, del teléfono a la Internet, aporta por sí misma la comprensión. La comprensión no puede digitarse. Educar para comprender las matemáticas o cualquier disciplina es una cosa, educar para la comprensión humana es otra; ahí se encuentra justamente la misión espiritual de la educación: enseñar la comprensión entre las personas como condición y garantía de la solidaridad intelectual y moral de la humanidad.
Estas pequeñas disquisiciones  abordadas por diversos investigadores de la pedagogía, son algunos de los referentes conceptuales que han estudiado los constructores de estos bellos textos didácticos llamados Ternura, una novedosa estrategia metodológica para fomentar y cualificar la capacidad de comprensión en los estudiantes del Colegio Parroquial El Carmelo. Felicitaciones a toda la comunidad educativa carmelista.

NOTICIA DE LA SEMANA

La Corte Constitucional
con la mente en el Derecho,
encontró que todo el hecho
era muy controversial.
Hay un eco Nacional:
vive la Constitución,
la segunda reelección
iba en pos de dictadura.
Que se elija otra figura
para la renovación.