En el siglo I a. C. se produjo el encuentro entre Oriente y Occidente, y a nivel comercial se empezaron a intercambiar productos, pero no fue hasta el año 141 a. C. con la entronización de Wu (dinastía Han) como emperador chino, que se extendieron los diferentes caminos comerciales que luego fueron conocidos como la Ruta de la Seda, aportándoles seguridad en su tránsito, debido a que visionaron los beneficios que representaría al imperio, de manera que podrían vender artesanías, armas, tecnología y seda a Occidente, en contrapartida, traer materias primas y caballos para su desarrollo bélico.
En el año 2013, el presidente Xi Jinping de la República Popular China establece en su política exterior la Nueva Ruta de la Seda (BRI: Belt and Road Initiative) tomando como modelo la primera.
Es un ambicioso proyecto de desarrollo en infraestructuras que abarca todo el planeta, donde prima la cooperación internacional de manera real. Además, se pretende que, a través del desarrollo, se consiga estabilidad y paz global, de manera que no involucre a China en conflictos.











