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Columnista - 2 julio, 2013

La noticia y la justicia dramatúrgica

Aunque el fin del periodismo investigativo es diferente al del proceso penal y/o Justicia penal; mientras el primero lo que busca es la verdad para informar datos precisos a las personas, el proceso penal tiene como objetivo la averiguación de una verdad procesal o verdad forense

Carlos Guillermo Ramírez

Aunque el fin del periodismo investigativo es diferente al del proceso penal y/o Justicia penal;  mientras el primero lo que busca es la verdad para informar datos precisos a las personas, el proceso penal  tiene como objetivo la averiguación de una verdad procesal o verdad forense la cual sirve de sustento para la decisión  judicial.

Así el periodismo se ejerce como un derecho fundamental apoyado en el principio de libertad de expresión, opinión, pensamiento y libertad de prensa consagrado en nuestra Carta Magna (art. 20 y 73 C.P),de igual manera, se garantiza el acceso a la administración de  justicia y la imparcialidad de sus decisiones al amparotambién de la norma Constitucional (art.228 y 229 C.P).

Ahora,  aunque muy disimiles la labor de una y otra actividad, cada día nos queda  la sensación, que buena parte de la eficacia de la Justicia Colombiana dependiera del poder que han ejercido los mass media en algunas investigaciones judiciales, que han sido muy sonadas en los últimos años en el país, cuando en principio el papel de los medios de comunicación, es el de la vigilancia del contexto social, la trasmisión cultural y el entretenimiento; pero de no ser por su  influencia;  investigaciones como la de los casos del carrusel de la contratación en Bogotá, elde la muerte del joven universitario Jorge Andrés Colmenares, el asesinato de joven grafitero Diego Felipe Becerra atribuible a la Policía, el crimen del agente de la DEA James Terry Watson, como por mencionar algunos,  no hubieran arrojado los resultados que hasta el momento se conocen.

En estos casos la labor investigativa  realizada porparte de la prensa, la radio, la televisión, aunque no tengan ninguna validez probatoria en los juicios penales, de alguna manera ayudan por lo menos a enrumbar las investigaciones y exigir resultados a los operadores de la justicia.

En este sentido, no nos queda duda que los mass media, aunque cuestionados por su marcada influencia en la vida política y social del país, en esta clase de información han producido un efecto de consenso y solidaridad nacional,  en el sentido de clamar justicia, convirtiéndose en un auténtico mecanismo de control de  masas, al ser verdaderos voceros de la comunidad en general.

Sin embargo, es importante  establecer también  un límite entre una actividad y otra, para que cada uno conserve su autonomía e independencia  a fin de que se eviten las prácticas abusivas de los medios de comunicación que terminan en muchas ocasiones violentando derechos fundamentales como la intimidad, la honra, el buen nombre y de paso atentando contra garantías fundamentales del proceso penaly para que en igual forma,  los jueces dicten sus sentencias sin ninguna clase de influencia más allá de la verdad probatoria y de esta manera, se eviten los fallos en conciencia y la operancia de una  justica dramatúrgica.

 

Columnista
2 julio, 2013

La noticia y la justicia dramatúrgica

Feel the sand on your feet, not your wardrobe weight.
Carlos Guillermo Ramirez

Aunque el fin del periodismo investigativo es diferente al del proceso penal y/o Justicia penal; mientras el primero lo que busca es la verdad para informar datos precisos a las personas, el proceso penal tiene como objetivo la averiguación de una verdad procesal o verdad forense


Carlos Guillermo Ramírez

Aunque el fin del periodismo investigativo es diferente al del proceso penal y/o Justicia penal;  mientras el primero lo que busca es la verdad para informar datos precisos a las personas, el proceso penal  tiene como objetivo la averiguación de una verdad procesal o verdad forense la cual sirve de sustento para la decisión  judicial.

Así el periodismo se ejerce como un derecho fundamental apoyado en el principio de libertad de expresión, opinión, pensamiento y libertad de prensa consagrado en nuestra Carta Magna (art. 20 y 73 C.P),de igual manera, se garantiza el acceso a la administración de  justicia y la imparcialidad de sus decisiones al amparotambién de la norma Constitucional (art.228 y 229 C.P).

Ahora,  aunque muy disimiles la labor de una y otra actividad, cada día nos queda  la sensación, que buena parte de la eficacia de la Justicia Colombiana dependiera del poder que han ejercido los mass media en algunas investigaciones judiciales, que han sido muy sonadas en los últimos años en el país, cuando en principio el papel de los medios de comunicación, es el de la vigilancia del contexto social, la trasmisión cultural y el entretenimiento; pero de no ser por su  influencia;  investigaciones como la de los casos del carrusel de la contratación en Bogotá, elde la muerte del joven universitario Jorge Andrés Colmenares, el asesinato de joven grafitero Diego Felipe Becerra atribuible a la Policía, el crimen del agente de la DEA James Terry Watson, como por mencionar algunos,  no hubieran arrojado los resultados que hasta el momento se conocen.

En estos casos la labor investigativa  realizada porparte de la prensa, la radio, la televisión, aunque no tengan ninguna validez probatoria en los juicios penales, de alguna manera ayudan por lo menos a enrumbar las investigaciones y exigir resultados a los operadores de la justicia.

En este sentido, no nos queda duda que los mass media, aunque cuestionados por su marcada influencia en la vida política y social del país, en esta clase de información han producido un efecto de consenso y solidaridad nacional,  en el sentido de clamar justicia, convirtiéndose en un auténtico mecanismo de control de  masas, al ser verdaderos voceros de la comunidad en general.

Sin embargo, es importante  establecer también  un límite entre una actividad y otra, para que cada uno conserve su autonomía e independencia  a fin de que se eviten las prácticas abusivas de los medios de comunicación que terminan en muchas ocasiones violentando derechos fundamentales como la intimidad, la honra, el buen nombre y de paso atentando contra garantías fundamentales del proceso penaly para que en igual forma,  los jueces dicten sus sentencias sin ninguna clase de influencia más allá de la verdad probatoria y de esta manera, se eviten los fallos en conciencia y la operancia de una  justica dramatúrgica.