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Columnista - 16 agosto, 2022

La inversión social como disparador del empleo

El presupuesto de inversiones de libre destinación del municipio es de aproximadamente de $130.000 millones anuales

Las cifras de desempleo en la ciudad de Valledupar son tan conocidas que es normal escuchar a personas del común citar al Departamento Nacional de Estadísticas (DANE) e indicar que este es del 16,1%, y no ha cedido desde incluso antes de pandemia, esto lo ratifican los mismos datos cuando en el año 2007 tuvimos una tasa de desempleo similar. 

Como las consecuencias e incluso las causas las conocemos a profundidad pero no nos atrevemos abiertamente a reconocerlas o al menos no a ponernos de acuerdo en las mismas, hoy el reto es lo suficientemente gigante para empezar a proponer soluciones o tomar decisiones que empiecen a presionar el indicador hacia abajo; pero no solo intentar forzar a que un número se mueva pues cuando se pone la mira solo en el dato se vuelve una tentación para que  el funcionario de turno lo maquille cuando logra que este se mueva ligeramente hacia abajo.

Ante una realidad que no solo afecta a la ciudad sino a muchas ciudades de Colombia y del mundo ¿Qué está pasando con el empleo tal y como lo conocimos en el siglo pasado en plena era industrial? Lo primero es entender que el empleo es un factor más de la economía y precisamente nació después de la era agrícola donde lo único que se requería era labrar la tierra para producir la comida y fabricar las herramientas que se utilizaban para ello y no demandaba mayor exigencia que la fuerza bruta.

Es por eso que con la llegada de la era industrial se requeriría además de la fuerza bruta ciertas destrezas para operar las nuevas máquinas que reemplazaron al buey y también la mecanización y luego automatización de la producción, es entonces cuando se empezó a demandar mayores “manos para la obra” lo cual disparó a los países que le apostaron a esa industrialización pero con la llegada de la era digital el mundo cambió para siempre, la forma como se produce cada vez va a requerir menos manos, pues el mercado demanda otras inteligencias las cuales no tenemos.

Con esta realidad de fondo ¿Qué hacer para ocupar a más personas o para que el sector real de la economía permita más puestos de trabajo? ¿Depende de decisiones locales fomentar no la creación del empleo sino de la productividad que es la que lo genera? La respuesta puede ser muy compleja de responder ante un panorama tan adverso a una ciudad que adolece de lo mínimo para empujar la inversión o atraerla.

Lo que sí podemos es acudir a la inversión social como factor generador de ingresos, si bien el indicador es importante, también es cierto que más de 85.000 hogares requieren un ingreso para poder subsistir y satisfacer lo básico (alimentos, vestido, transporte, educación y algo de recreación). Si los hogares tienen ingresos demandarán más productos y servicios, y la economía va a recibir una dinámica de circulante que va a parar a las cajas de las empresas y esto presiona obligatoriamente a abrir más puestos generando un efecto de bola de nieve, y por favor no me vayan a salir con que genera inflación.

El presupuesto de inversiones de libre destinación del municipio es de aproximadamente de $130.000 millones anuales, si se destina el 10% para programas como: obras por autogestión, becas para estudiantes de la universidad pública, madres cuidadoras, promoción y prevención de la salud con los extramurales, retomar el programa de escobitas, tener guías turísticos, guardaparques, ejecutar verdaderas campañas de seguridad vial y cultura ciudadana, los resultados son inmediatos.

Tomaré como modelo dos grandes potencias mundiales, China y Estados Unidos,  presentes como Estado, en todos los rincones de sus territorios, desde la inversión en infraestructura hasta bomberos, hospitales, colegios, distritos judiciales, policías guardabosques, programas de investigaciones y mil áreas más financiados por el  presupuesto público, es decir al irrigar los impuestos a la economía hacen que la empresa privada también se beneficie o ¿cómo han crecido las grandes empresas que contratan con el estado? 

Una corriente neoliberal alineada al FMI (Fondo Monetario Internacional) sembró la falsa idea que el estado había que acabarlo y dejar todo en manos del mercado; el resultado hoy nos explota en la cara ¡Manos a la obra!

Columnista
16 agosto, 2022

La inversión social como disparador del empleo

Feel the sand on your feet, not your wardrobe weight.
Eloy Gutiérrez Anaya

El presupuesto de inversiones de libre destinación del municipio es de aproximadamente de $130.000 millones anuales


Las cifras de desempleo en la ciudad de Valledupar son tan conocidas que es normal escuchar a personas del común citar al Departamento Nacional de Estadísticas (DANE) e indicar que este es del 16,1%, y no ha cedido desde incluso antes de pandemia, esto lo ratifican los mismos datos cuando en el año 2007 tuvimos una tasa de desempleo similar. 

Como las consecuencias e incluso las causas las conocemos a profundidad pero no nos atrevemos abiertamente a reconocerlas o al menos no a ponernos de acuerdo en las mismas, hoy el reto es lo suficientemente gigante para empezar a proponer soluciones o tomar decisiones que empiecen a presionar el indicador hacia abajo; pero no solo intentar forzar a que un número se mueva pues cuando se pone la mira solo en el dato se vuelve una tentación para que  el funcionario de turno lo maquille cuando logra que este se mueva ligeramente hacia abajo.

Ante una realidad que no solo afecta a la ciudad sino a muchas ciudades de Colombia y del mundo ¿Qué está pasando con el empleo tal y como lo conocimos en el siglo pasado en plena era industrial? Lo primero es entender que el empleo es un factor más de la economía y precisamente nació después de la era agrícola donde lo único que se requería era labrar la tierra para producir la comida y fabricar las herramientas que se utilizaban para ello y no demandaba mayor exigencia que la fuerza bruta.

Es por eso que con la llegada de la era industrial se requeriría además de la fuerza bruta ciertas destrezas para operar las nuevas máquinas que reemplazaron al buey y también la mecanización y luego automatización de la producción, es entonces cuando se empezó a demandar mayores “manos para la obra” lo cual disparó a los países que le apostaron a esa industrialización pero con la llegada de la era digital el mundo cambió para siempre, la forma como se produce cada vez va a requerir menos manos, pues el mercado demanda otras inteligencias las cuales no tenemos.

Con esta realidad de fondo ¿Qué hacer para ocupar a más personas o para que el sector real de la economía permita más puestos de trabajo? ¿Depende de decisiones locales fomentar no la creación del empleo sino de la productividad que es la que lo genera? La respuesta puede ser muy compleja de responder ante un panorama tan adverso a una ciudad que adolece de lo mínimo para empujar la inversión o atraerla.

Lo que sí podemos es acudir a la inversión social como factor generador de ingresos, si bien el indicador es importante, también es cierto que más de 85.000 hogares requieren un ingreso para poder subsistir y satisfacer lo básico (alimentos, vestido, transporte, educación y algo de recreación). Si los hogares tienen ingresos demandarán más productos y servicios, y la economía va a recibir una dinámica de circulante que va a parar a las cajas de las empresas y esto presiona obligatoriamente a abrir más puestos generando un efecto de bola de nieve, y por favor no me vayan a salir con que genera inflación.

El presupuesto de inversiones de libre destinación del municipio es de aproximadamente de $130.000 millones anuales, si se destina el 10% para programas como: obras por autogestión, becas para estudiantes de la universidad pública, madres cuidadoras, promoción y prevención de la salud con los extramurales, retomar el programa de escobitas, tener guías turísticos, guardaparques, ejecutar verdaderas campañas de seguridad vial y cultura ciudadana, los resultados son inmediatos.

Tomaré como modelo dos grandes potencias mundiales, China y Estados Unidos,  presentes como Estado, en todos los rincones de sus territorios, desde la inversión en infraestructura hasta bomberos, hospitales, colegios, distritos judiciales, policías guardabosques, programas de investigaciones y mil áreas más financiados por el  presupuesto público, es decir al irrigar los impuestos a la economía hacen que la empresa privada también se beneficie o ¿cómo han crecido las grandes empresas que contratan con el estado? 

Una corriente neoliberal alineada al FMI (Fondo Monetario Internacional) sembró la falsa idea que el estado había que acabarlo y dejar todo en manos del mercado; el resultado hoy nos explota en la cara ¡Manos a la obra!