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Columnista - 20 abril, 2010

LA HOJA DE RUTA

Por: Amylkar D. Acosta Los resultados de la Consulta Caribe el pasado 14 de marzo asobrepasaron todas las estimaciones al registrar más de 2.5 millones de votos, cuando la meta que nos habíamos impuesto era de sólo 1 millón! Es importante tener claridad en el sentido que la realización de la consulta y la copiosa […]

Por: Amylkar D. Acosta

Los resultados de la Consulta Caribe el pasado 14 de marzo asobrepasaron todas las estimaciones al registrar más de 2.5 millones de votos, cuando la meta que nos habíamos impuesto era de sólo 1 millón! Es importante tener claridad en el sentido que la realización de la consulta y la copiosa votación a favor de la autonomía regional es al mismo tiempo un punto de llegada y también de partida en pos de metas más elevadas. Por ello, no nos podemos dormir sobre los laureles, no podemos bajar la guardia; no podemos desmayar, pues quien no persevera en un propósito igual que Sísifo está condenado a volver a comenzar una y otra vez. En tales circunstancias no hay peligro mayor que la autocomplacencia prematura. Hay que ser conscientes de que apenas estamos desbrozando el camino, que es largo y sinuoso porque esta es una empresa de largo aliento, de ello no hay duda.
En primer lugar, esperamos que el trámite y aprobación de la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial (LOOT) se abra paso rápidamente, máxime cuando el Proyecto que se someterá a la consideración del Congreso de la República ha sido objeto de una amplísima concertación. En el entretanto es indispensable ir trabajando en la arquitectura de lo que serán en el inmediato futuro las regiones administrativas y de planificación, así como en la que les dará forma a las regiones como entidades territoriales. Así mismo, es indispensable continuar con el proceso ya iniciado de promoción y socialización de la propuesta de Fondo de Compensación y Equidad Regional (FCER), con el cual se busca nivelar la cancha, corregir los desequilibrios interregionales e intraregionales y propender por la equidad regional.
Otro aspecto de primordial importancia es el que hace relación con la formulación y elaboración del Plan Regional de Desarrollo y el Plan Regional de Competitividad. Uno y otro cuentan ya con las bases para su formulación y están en línea con los esfuerzos de parte del gobierno nacional (DNP, MDCT y la Consejería Presidencial para la Productividad y la Competitividad) para superar el rezago de Colombia en materia de competitividad de cara a la creciente inserción de la economía colombiana en la economía global. Por lo demás este proceso que está protagonizando el Caribe colombiano está llamado a ser replicado en el resto de regiones del país al que le servirá como prueba piloto.
En este contexto, me atrevo a proponer que promovamos una Comisión que se ocupe de lo territorial, del mismo modo que en su momento se concibieron por parte de los gobiernos de turno para la descentralización, la de Racionalización del Gasto (G. Rosas, 1997), la de Ingresos Tributarios (J. J. Echavarría, 2002), la del Gasto Público (R. Botero, 2006) y, la de más reciente creación, sobre Reglas de Estabilidad Fiscal (Wiesner, 2010), sólo que esta vez queremos que sus recomendaciones no se queden en el papel, que el gobierno de turno y el Congreso le paren bolas. Manos a la obra!

Columnista
20 abril, 2010

LA HOJA DE RUTA

Feel the sand on your feet, not your wardrobe weight.
Amylkar D. Acosta

Por: Amylkar D. Acosta Los resultados de la Consulta Caribe el pasado 14 de marzo asobrepasaron todas las estimaciones al registrar más de 2.5 millones de votos, cuando la meta que nos habíamos impuesto era de sólo 1 millón! Es importante tener claridad en el sentido que la realización de la consulta y la copiosa […]


Por: Amylkar D. Acosta

Los resultados de la Consulta Caribe el pasado 14 de marzo asobrepasaron todas las estimaciones al registrar más de 2.5 millones de votos, cuando la meta que nos habíamos impuesto era de sólo 1 millón! Es importante tener claridad en el sentido que la realización de la consulta y la copiosa votación a favor de la autonomía regional es al mismo tiempo un punto de llegada y también de partida en pos de metas más elevadas. Por ello, no nos podemos dormir sobre los laureles, no podemos bajar la guardia; no podemos desmayar, pues quien no persevera en un propósito igual que Sísifo está condenado a volver a comenzar una y otra vez. En tales circunstancias no hay peligro mayor que la autocomplacencia prematura. Hay que ser conscientes de que apenas estamos desbrozando el camino, que es largo y sinuoso porque esta es una empresa de largo aliento, de ello no hay duda.
En primer lugar, esperamos que el trámite y aprobación de la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial (LOOT) se abra paso rápidamente, máxime cuando el Proyecto que se someterá a la consideración del Congreso de la República ha sido objeto de una amplísima concertación. En el entretanto es indispensable ir trabajando en la arquitectura de lo que serán en el inmediato futuro las regiones administrativas y de planificación, así como en la que les dará forma a las regiones como entidades territoriales. Así mismo, es indispensable continuar con el proceso ya iniciado de promoción y socialización de la propuesta de Fondo de Compensación y Equidad Regional (FCER), con el cual se busca nivelar la cancha, corregir los desequilibrios interregionales e intraregionales y propender por la equidad regional.
Otro aspecto de primordial importancia es el que hace relación con la formulación y elaboración del Plan Regional de Desarrollo y el Plan Regional de Competitividad. Uno y otro cuentan ya con las bases para su formulación y están en línea con los esfuerzos de parte del gobierno nacional (DNP, MDCT y la Consejería Presidencial para la Productividad y la Competitividad) para superar el rezago de Colombia en materia de competitividad de cara a la creciente inserción de la economía colombiana en la economía global. Por lo demás este proceso que está protagonizando el Caribe colombiano está llamado a ser replicado en el resto de regiones del país al que le servirá como prueba piloto.
En este contexto, me atrevo a proponer que promovamos una Comisión que se ocupe de lo territorial, del mismo modo que en su momento se concibieron por parte de los gobiernos de turno para la descentralización, la de Racionalización del Gasto (G. Rosas, 1997), la de Ingresos Tributarios (J. J. Echavarría, 2002), la del Gasto Público (R. Botero, 2006) y, la de más reciente creación, sobre Reglas de Estabilidad Fiscal (Wiesner, 2010), sólo que esta vez queremos que sus recomendaciones no se queden en el papel, que el gobierno de turno y el Congreso le paren bolas. Manos a la obra!