¡Está vivo, mi hijo está respirando!, gritó emocionado y desesperado, Carlos Alberto Martínez Urdinales, padre de un bebé que nació prematuro el pasado sábado en la noche y el personal médico del Hospital San Rafael de San Juan del Cesar, lo declarara clínicamente muerto, después de que su madre lo pariera en una habitación del centro hospitalario.
El padre de la criatura, relató al diario El Pilón, una conmovedora escena, de los instantes en que sucedieron los hechos y manifestó que “Cuando la enfermera me entregó a mi bebé en una cajita, ya muerto, para que me lo llevara, yo acongojado y triste me fui a la habitación donde mi esposa lo había dado a luz y por curiosidad, para saber si estaba completo y a quien se parecía, lo destapé y mi asombré cuando lo ví que respiró, como si se estuviera ahogando, lo miré otra vez ,movió la cabecita y abrió un ojito, le toqué la piernita y respondió al reflejo, corrí a donde la doctora, gritando, lleno de alegría y desesperación, doctora, doctora, mi hijo está vivo, está respirando y se está moviendo, la doctora no me creyó y yo le insistía, ella al ver mi desesperación, se acercó, lo miró y comprobó que se estaba moviendo, enseguida lo llevaron a urgencias, le pusieron oxígeno y llamaron al pediatra, quien lo mandó para la UCI de inmediato, allí lo tienen recuperándolo, los médicos dicen que su situación es complicada, porque estaba muy prematuro, pero tenemos confianza en Dios de que se va a salvar, porque esto lo consideramos un milagro”, expresó Carlos Alberto, en un tono esperanzador.
Por su parte la madre, María Cristina Martínez Roso, una mujer de 21 años, quien, con toda la ilusión que una madre afectuosa espera su hijo y preparó con todo el amor del mundo, el ajuar de su segunda criatura, indicó que ella estaba interna en el hospital, desde el pasado jueves, con contracciones, ya había roto fuentes y le estaban poniendo medicamentos para interrumpirle el embarazo, porque los médicos le dijeron que era imposible que la criatura naciera viva porque ya se le había salido todo el líquido, y sólo cinco meses y 3 semanas de gestación, por eso estaba en una habitación esperando pasar a cirugía para que expulsara el feto normalmente; pero en un hecho sin explicación hasta el momento y cuando se encontraba sola en la habitación, dio a luz al bebé, sin la presencia de los médicos y enfermeras.
“Cuando yo parí, me llevaron a quirófano y no volví a ver a mi bebé, hasta que después de dos horas, una enfermera llamó a mi esposo, para entregarle al niño, envuelto en una bata de maternidad mía, diciéndole que estaba muerto y se lo metieron en una cajita de cartón, para que lo lleváramos al municipio del Molino, que es donde vivimos nosotros”, manifestó un poco consternada María Cristina.
Con la voz entrecortada y en medio de lágrimas, cuenta quedó en embarazo por segunda vez y después de 10 años, cuando tenía un dispositivo intrauterino, para planificar, pero inexplicablemente salió embarazada y se había puesto en control médico en el hospital San Lucas del Molino, donde todo iba normal hasta que el jueves en la mañana le dio el dolor y empezó a expulsar líquido amniótico y fue remitida a San Juan del Cesar, a un centro hospitalario de mayor complejidad.
“Tengo la esperanza puesta en Dios, que todo lo puede, de que mi hijo se va a salvar y lo vamos a bautizar con el nombre de Carlos Alberto, como su padre”, manifestó entre sollozos, la madre de la criatura.






