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Editorial - 10 mayo, 2010

La crisis griega y Colombia

En los últimos días, las agencias internacionales de noticias han prestado más atención a la difícil situación económica de Grecia, país que afronta una alta deuda interna y externa, y que podría afrontar una situación más grave que la ya vive, si su gobierno y las autoridades económicas de Europa no actúan de manera adecuada […]

En los últimos días, las agencias internacionales de noticias han prestado más atención a la difícil situación económica de Grecia, país que afronta una alta deuda interna y externa, y que podría afrontar una situación más grave que la ya vive, si su gobierno y las autoridades económicas de Europa no actúan de manera adecuada y oportuna.
A pesar de ser un país con una importancia monumental en la cultura occidental, hoy Grecia sólo tiene una población aproximada a los 12 millones de habitantes y una pequeña economía, muy fundamentada todavía en el sector agropecuario, con un PIB que apenas alcanza los 326 mil millones de dólares, es decir una tercera parte más del PIB de Colombia, estimado para este año en 264 mil millones de dólares.
Grecia afronta, desde hace varios meses, una situación económica y financiera difícil debido a su alto déficit fiscal (superior al 13 por ciento de su PIB) y un alto endeudamiento (cercano al 130 por ciento) del PIB. Esto significa que es un país con un alto riesgo de entrar en una cesación de pagos, escenario este que le traería grandes complicaciones a toda la economía de Europa y -por supuesto- al resto de la economía mundial, incluyendo a América Latina y Colombia.
El temor por lo que pueda suceder en Grecia se ha sentido en todas las bolsas de valores del mundo, las de Europa, también en Estados Unidos y nuevamente en nuestra región, América Latina, por los vasos que comunican al sistema financiero internacional y que plantean un reto para las instituciones económicas multilaterales, que apenas están saliendo del manejo de la crisis internacional generada por la explosión del sistema hipotecario de los Estados Unidos.
Hasta ahora las autoridades económicas de Europa, principalmente el Banco Central Europeo, han dicho que saldrán en ayuda y defensa de Grecia, que es miembro de la comunidad económica europea desde hace varios años. Esta decisión tiene toda la racionalidad económica si se tiene en cuenta que buena parte de esa deuda de Grecia fue contraída con bancos de Francia y Alemania. De allí los anuncios de los presidentes de estos dos países de apoyar a Grecia, así esto le represente a ellos unos costos políticos internos, es decir en sus respectivos países.
Lo preocupante es que existen otros países de Europa, con situaciones similares a las de Grecia, y son Portugal y España, entre otros. En este último caso, el aumento del desempleo ya se ha hecho sentir con la reducción del envío de remesas a países como Colombia y en particular a regiones como el Cesar y la Guajira, de donde son oriundos miles de empleados y profesionales que aún tienen trabajo en España.
El otro interrogante que surge es si se producirá un efecto contagio de la situación de Grecia al resto de países europeos cuyas cifras fiscales y de endeudamiento dejan mucho que desear, frente a los parámetros que el mismo Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial fijan a los países en vía de desarrollo, como es el caso de Colombia?.
La atención que Europa e instituciones como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial le brinden a la economía griega; como también las prevenciones que se tengan con Portugal y España, tiene efectos indirectos en el resto del mundo y en particular en América Latina. En primer lugar, por la vía del financiamiento, habrá menos crédito disponible para estos países; y en segundo lugar, por el canal del comercio, es decir habrá menos posibilidades de crecimiento de las exportaciones de países como el nuestro, a varios países de Europa.
De allí que países como Colombia tengan que prepararse, desde ya, con planes de contingencia para afrontar esta nueva crisis financiera internacional, que se puede estar gestando en el viejo continente, anticipando la búsqueda de financiamiento externo; haciendo una reforma tributaria que tendrá que presentar apenas entre el próximo gobierno que suceda al de Álvaro Uribe e incluyendo en las proyecciones económicas públicas y privadas, los costos y efectos de la situación antes descrita.
A pesar de la distancia y la indiferencia con la cual lo queramos ver, tarde o temprano, esa crisis de Grecia termina por afectar a países como Colombia. Por lo pronto, recientemente el FMI aprobó un crédito de contingencia para Colombia por $3.500 millones de dólares, hecho que demuestra un voto de confianza en nuestra economía. No obstante, es probable que este año no se pueda alcanzar la tasa de crecimiento del 2,7 por ciento que estimó Fedesarrollo para este año, como consecuencia de esta situación que se está gestando en Europa.

Editorial
10 mayo, 2010

La crisis griega y Colombia

En los últimos días, las agencias internacionales de noticias han prestado más atención a la difícil situación económica de Grecia, país que afronta una alta deuda interna y externa, y que podría afrontar una situación más grave que la ya vive, si su gobierno y las autoridades económicas de Europa no actúan de manera adecuada […]


En los últimos días, las agencias internacionales de noticias han prestado más atención a la difícil situación económica de Grecia, país que afronta una alta deuda interna y externa, y que podría afrontar una situación más grave que la ya vive, si su gobierno y las autoridades económicas de Europa no actúan de manera adecuada y oportuna.
A pesar de ser un país con una importancia monumental en la cultura occidental, hoy Grecia sólo tiene una población aproximada a los 12 millones de habitantes y una pequeña economía, muy fundamentada todavía en el sector agropecuario, con un PIB que apenas alcanza los 326 mil millones de dólares, es decir una tercera parte más del PIB de Colombia, estimado para este año en 264 mil millones de dólares.
Grecia afronta, desde hace varios meses, una situación económica y financiera difícil debido a su alto déficit fiscal (superior al 13 por ciento de su PIB) y un alto endeudamiento (cercano al 130 por ciento) del PIB. Esto significa que es un país con un alto riesgo de entrar en una cesación de pagos, escenario este que le traería grandes complicaciones a toda la economía de Europa y -por supuesto- al resto de la economía mundial, incluyendo a América Latina y Colombia.
El temor por lo que pueda suceder en Grecia se ha sentido en todas las bolsas de valores del mundo, las de Europa, también en Estados Unidos y nuevamente en nuestra región, América Latina, por los vasos que comunican al sistema financiero internacional y que plantean un reto para las instituciones económicas multilaterales, que apenas están saliendo del manejo de la crisis internacional generada por la explosión del sistema hipotecario de los Estados Unidos.
Hasta ahora las autoridades económicas de Europa, principalmente el Banco Central Europeo, han dicho que saldrán en ayuda y defensa de Grecia, que es miembro de la comunidad económica europea desde hace varios años. Esta decisión tiene toda la racionalidad económica si se tiene en cuenta que buena parte de esa deuda de Grecia fue contraída con bancos de Francia y Alemania. De allí los anuncios de los presidentes de estos dos países de apoyar a Grecia, así esto le represente a ellos unos costos políticos internos, es decir en sus respectivos países.
Lo preocupante es que existen otros países de Europa, con situaciones similares a las de Grecia, y son Portugal y España, entre otros. En este último caso, el aumento del desempleo ya se ha hecho sentir con la reducción del envío de remesas a países como Colombia y en particular a regiones como el Cesar y la Guajira, de donde son oriundos miles de empleados y profesionales que aún tienen trabajo en España.
El otro interrogante que surge es si se producirá un efecto contagio de la situación de Grecia al resto de países europeos cuyas cifras fiscales y de endeudamiento dejan mucho que desear, frente a los parámetros que el mismo Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial fijan a los países en vía de desarrollo, como es el caso de Colombia?.
La atención que Europa e instituciones como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial le brinden a la economía griega; como también las prevenciones que se tengan con Portugal y España, tiene efectos indirectos en el resto del mundo y en particular en América Latina. En primer lugar, por la vía del financiamiento, habrá menos crédito disponible para estos países; y en segundo lugar, por el canal del comercio, es decir habrá menos posibilidades de crecimiento de las exportaciones de países como el nuestro, a varios países de Europa.
De allí que países como Colombia tengan que prepararse, desde ya, con planes de contingencia para afrontar esta nueva crisis financiera internacional, que se puede estar gestando en el viejo continente, anticipando la búsqueda de financiamiento externo; haciendo una reforma tributaria que tendrá que presentar apenas entre el próximo gobierno que suceda al de Álvaro Uribe e incluyendo en las proyecciones económicas públicas y privadas, los costos y efectos de la situación antes descrita.
A pesar de la distancia y la indiferencia con la cual lo queramos ver, tarde o temprano, esa crisis de Grecia termina por afectar a países como Colombia. Por lo pronto, recientemente el FMI aprobó un crédito de contingencia para Colombia por $3.500 millones de dólares, hecho que demuestra un voto de confianza en nuestra economía. No obstante, es probable que este año no se pueda alcanzar la tasa de crecimiento del 2,7 por ciento que estimó Fedesarrollo para este año, como consecuencia de esta situación que se está gestando en Europa.