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Columnista - 14 marzo, 2010

Juzguen Ustedes

Por: Luis Rafael Nieto Pardo (PRIMERA PARTE) Apartes de un correo que recibí en días pasados de Eligio Ortiz ([email protected]) a raíz de mi columna “Chávez en contravía”: “Soy colombiano, pero el desarrollo que se genera en Venezuela, es algo extraordinario.  El solo hecho de no tener deuda externa, es un punto muy importante. El hecho de […]

Por: Luis Rafael Nieto Pardo

(PRIMERA PARTE)

Apartes de un correo que recibí en días pasados de Eligio Ortiz ([email protected]) a raíz de mi columna “Chávez en contravía”:
“Soy colombiano, pero el desarrollo que se genera en Venezuela, es algo extraordinario.  El solo hecho de no tener deuda externa, es un punto muy importante. El hecho de darles tierras a los trabajadores del campo con maquinarias y todo, es otro gran logro del gobierno y si es materia de salud, de educación, ni se diga.  Claro está que los escuálidos, como se les acabó la teta, viven sangrando por la herida.  No se si hace parte de la burguesía cesarense,  creo que sí,  pero Chávez a usted que le ha hecho, para que hable mal de él.  Déjeme decir que apoyo a Chávez y que viva el movimiento Bolivariano. Usted con sus escritos mal intencionados no va a llegar a ninguna parte si quiere ganar indulgencias”.
La verdad es que no había considerado necesario responderte, por la sencilla razón de que de ninguna manera me siento ni me doy por aludido con tus necios y, esos sí, sesgados comentarios propios del ciego que no quiere ver, del sordo que no quiere oír, o del mudo que no quiere hablar (en su caso, por que no lo dejan y porque si lo hace… mejor ni pensarlo).  La verdad, Eligio, te compadezco, y es por ello que, sólo por educación y cortesía te respondo:  no soy de los de arriba, ni mucho menos esclavista, y menos aun con vocación de esclavo como tal parece ser tu aspiras serlo a futuro.  Qué lástima que te mantengas tan deslumbrado por el espejismo, que no alcances a ver más allá de tus narices, y menos olfatear algo que huele mal.
No creo por lo tanto, necesario convencerte de que, contrario a lo que a ti te sucede, yo, a pesar de no ser capitalista, ni pertenecer a la oligarquía…etc… soy un profesional orgulloso del Derecho, egresado hace 41 años de la ilustre y benemérita Universidad de Cartagena; ejerzo libremente y sin presiones mi profesión; tengo y gozo de libertad para escribir y criticar sin temores lo que no me gusta (te remito a las columnas de “agro ingreso seguro”, “emergencia social, homicidio premeditado” …etc). Sé que existen injusticias, pero por lo menos tengo la libertad de criticarlas.
Eligio, yo sí soy colombiano y quiero a mi país, y para tu conocimiento, si te sirve de consuelo, no tengo compromisos políticos con nadie, ni los necesito.  Vivo honrada y honestamente de mi profesión de Abogado y te reto a que encuentres, así sea con lupa, una mancha en mi hoja de vida.

Y por si no estás enterado, te recuerdo que tu “héroe” extra-ordinario, apenas probó y saboreo las mieles del poder se deslumbró con los petrodólares y permitió el enriquecimiento sin control de sus familiares y amigos, se olvidó por completo de aquel sagrado juramento bajo la sombra del Saman de Guere, enorme y frondoso, aquel 17 de diciembre de 1982, convirtiéndolo en el sacro símbolo del sueño bolivariano, junto con los militares amigos Yoel Acosta, Jesús Urdaneta, Francisco Arias… quienes uno a uno se han separado del hoy totalmente distinto y desconocido líder otrora bien intencionado, tal y como lo han hecho más de 50 de sus mas cercanos aliados incluidos ministros de despacho, al darse cuenta que, aquel noble propósito soñado, se deformó en las manos de este “reyecito”.  Por favor, Eligio, despierta, o si no, cómo puedes ser tan ingenuo de considerar tan extraordinaria la labor de alguien que, si bien es cierto, lo reconocemos, ha mejorado las condiciones de una parte de la población en cuanto a salud, educación, deuda externa, y todo lo que tu quieras, permite, tolera y financia grupos extremistas; expropia sin fórmulas de juicio, pero lo más imperdonable es que, además de darles “tierras y maquinaria” (?) a unos pocos humildes campesinos, también los provee de armas y adoctrinamiento, en procura de ponerlos en contra de sus propios hermanos y vecinos; y los mas importante para él, tener a su alrededor una guardia pretoriana, que garantice su obstinado, absurdo y desmesurado propósito (del cual está a años luz) de emular a Bolívar.

(Continuará la próxima semana).

[email protected]

Columnista
14 marzo, 2010

Juzguen Ustedes

Feel the sand on your feet, not your wardrobe weight.
Luis Rafael Nieto Pardo

Por: Luis Rafael Nieto Pardo (PRIMERA PARTE) Apartes de un correo que recibí en días pasados de Eligio Ortiz ([email protected]) a raíz de mi columna “Chávez en contravía”: “Soy colombiano, pero el desarrollo que se genera en Venezuela, es algo extraordinario.  El solo hecho de no tener deuda externa, es un punto muy importante. El hecho de […]


Por: Luis Rafael Nieto Pardo

(PRIMERA PARTE)

Apartes de un correo que recibí en días pasados de Eligio Ortiz ([email protected]) a raíz de mi columna “Chávez en contravía”:
“Soy colombiano, pero el desarrollo que se genera en Venezuela, es algo extraordinario.  El solo hecho de no tener deuda externa, es un punto muy importante. El hecho de darles tierras a los trabajadores del campo con maquinarias y todo, es otro gran logro del gobierno y si es materia de salud, de educación, ni se diga.  Claro está que los escuálidos, como se les acabó la teta, viven sangrando por la herida.  No se si hace parte de la burguesía cesarense,  creo que sí,  pero Chávez a usted que le ha hecho, para que hable mal de él.  Déjeme decir que apoyo a Chávez y que viva el movimiento Bolivariano. Usted con sus escritos mal intencionados no va a llegar a ninguna parte si quiere ganar indulgencias”.
La verdad es que no había considerado necesario responderte, por la sencilla razón de que de ninguna manera me siento ni me doy por aludido con tus necios y, esos sí, sesgados comentarios propios del ciego que no quiere ver, del sordo que no quiere oír, o del mudo que no quiere hablar (en su caso, por que no lo dejan y porque si lo hace… mejor ni pensarlo).  La verdad, Eligio, te compadezco, y es por ello que, sólo por educación y cortesía te respondo:  no soy de los de arriba, ni mucho menos esclavista, y menos aun con vocación de esclavo como tal parece ser tu aspiras serlo a futuro.  Qué lástima que te mantengas tan deslumbrado por el espejismo, que no alcances a ver más allá de tus narices, y menos olfatear algo que huele mal.
No creo por lo tanto, necesario convencerte de que, contrario a lo que a ti te sucede, yo, a pesar de no ser capitalista, ni pertenecer a la oligarquía…etc… soy un profesional orgulloso del Derecho, egresado hace 41 años de la ilustre y benemérita Universidad de Cartagena; ejerzo libremente y sin presiones mi profesión; tengo y gozo de libertad para escribir y criticar sin temores lo que no me gusta (te remito a las columnas de “agro ingreso seguro”, “emergencia social, homicidio premeditado” …etc). Sé que existen injusticias, pero por lo menos tengo la libertad de criticarlas.
Eligio, yo sí soy colombiano y quiero a mi país, y para tu conocimiento, si te sirve de consuelo, no tengo compromisos políticos con nadie, ni los necesito.  Vivo honrada y honestamente de mi profesión de Abogado y te reto a que encuentres, así sea con lupa, una mancha en mi hoja de vida.

Y por si no estás enterado, te recuerdo que tu “héroe” extra-ordinario, apenas probó y saboreo las mieles del poder se deslumbró con los petrodólares y permitió el enriquecimiento sin control de sus familiares y amigos, se olvidó por completo de aquel sagrado juramento bajo la sombra del Saman de Guere, enorme y frondoso, aquel 17 de diciembre de 1982, convirtiéndolo en el sacro símbolo del sueño bolivariano, junto con los militares amigos Yoel Acosta, Jesús Urdaneta, Francisco Arias… quienes uno a uno se han separado del hoy totalmente distinto y desconocido líder otrora bien intencionado, tal y como lo han hecho más de 50 de sus mas cercanos aliados incluidos ministros de despacho, al darse cuenta que, aquel noble propósito soñado, se deformó en las manos de este “reyecito”.  Por favor, Eligio, despierta, o si no, cómo puedes ser tan ingenuo de considerar tan extraordinaria la labor de alguien que, si bien es cierto, lo reconocemos, ha mejorado las condiciones de una parte de la población en cuanto a salud, educación, deuda externa, y todo lo que tu quieras, permite, tolera y financia grupos extremistas; expropia sin fórmulas de juicio, pero lo más imperdonable es que, además de darles “tierras y maquinaria” (?) a unos pocos humildes campesinos, también los provee de armas y adoctrinamiento, en procura de ponerlos en contra de sus propios hermanos y vecinos; y los mas importante para él, tener a su alrededor una guardia pretoriana, que garantice su obstinado, absurdo y desmesurado propósito (del cual está a años luz) de emular a Bolívar.

(Continuará la próxima semana).

[email protected]