JUDICIALES

Quién era Antonio Mejía Cantillo, el líder asesinado en Pailitas con antecedentes judiciales

Pese a ese historial, continuó siendo una persona reconocida en su entorno, tanto por su pasado como líder comunal como por las controversias que rodearon su vida.

Pese a ese historial, continuó siendo una persona reconocida en su entorno, tanto por su pasado como líder comunal como por las controversias que rodearon su vida.

Pese a ese historial, continuó siendo una persona reconocida en su entorno, tanto por su pasado como líder comunal como por las controversias que rodearon su vida.

Por: Likeeth

@el_pilon

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Antonio Mejía Cantillo, de 60 años, era una figura conocida en el sur del departamento del Cesar, especialmente en el municipio de Curumaní, donde durante varios años hizo parte activa de procesos comunitarios y tuvo participación en el escenario político local.

En su momento, Mejía Cantillo se desempeñó como presidente de la Junta de Acción Comunal de la urbanización Henry Rincón, rol desde el cual lideró actividades barriales y tuvo cercanía con la comunidad. Su interés por lo público lo llevó incluso a aspirar a la Asamblea del Cesar, buscando consolidar un espacio dentro de la política regional.

No obstante, su trayectoria tomó un rumbo controversial debido a sus antecedentes judiciales. Fue condenado a tres años y seis meses de prisión por los delitos de acto sexual violento e inasistencia familiar, situación que marcó un punto de quiebre en su imagen ante la comunidad.

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A esto se suma que su nombre estuvo relacionado con uno de los casos más impactantes ocurridos en Curumaní: el asesinato de la docente de Física Lilisbeth Sánchez Donado, quien laboraba en la Institución Educativa San José. Este hecho, que generó consternación en el municipio, lo vinculó como presunto responsable dentro de las investigaciones adelantadas por las autoridades en ese momento.

Durante ese proceso, fue objeto de operativos judiciales en su lugar de residencia, donde las autoridades incautaron un arma de fuego que hizo parte del material probatorio dentro del caso. Desde entonces, su nombre quedó asociado a hechos judiciales de alto impacto en la región.

Pese a ese historial, continuó siendo una persona reconocida en su entorno, tanto por su pasado como líder comunal como por las controversias que rodearon su vida.

Su muerte, ocurrida en zona rural del municipio de Pailitas, se suma ahora a la lista de hechos violentos que afectan al sur del Cesar, cerrando la historia de un hombre cuya vida estuvo marcada por contrastes entre lo comunitario, lo político y lo judicial.

Las autoridades continúan adelantando las investigaciones para esclarecer las circunstancias de su homicidio.

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