JUDICIALES

Liberado transportador tras más de tres meses en poder del ELN en el Catatumbo

Tras su liberación, el hombre fue trasladado a un centro asistencial donde recibió valoración médica. De acuerdo con los primeros reportes oficiales.

Tras su liberación, el hombre fue trasladado a un centro asistencial donde recibió valoración médica. De acuerdo con los primeros reportes oficiales

Tras su liberación, el hombre fue trasladado a un centro asistencial donde recibió valoración médica. De acuerdo con los primeros reportes oficiales

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Luego de permanecer más de 90 días en cautiverio, el transportador Jairo Adelso Aparicio Reyes, de 31 años, recuperó su libertad este domingo en la convulsionada región del Catatumbo, en un hecho que devuelve la tranquilidad a su familia, pero que también vuelve a encender las alertas por la persistencia del secuestro en esta zona del país.

La liberación se produjo en medio de una comisión humanitaria conformada por delegados de la Iglesia Católica, la Defensoría del Pueblo y organismos internacionales como la ONU, quienes facilitaron el proceso de entrega por parte del Ejército de Liberación Nacional (ELN), grupo armado al margen de la ley que lo mantenía retenido desde el pasado 17 de enero de 2026.

Aparicio Reyes, oriundo del municipio de Pamplona, en Norte de Santander, había sido secuestrado en el corregimiento de La Mata, jurisdicción de La Gloria, sur del Cesar, cuando se encontraba desarrollando su labor como transportador. Desde entonces, su caso se convirtió en un nuevo reflejo de los riesgos que enfrentan quienes transitan por corredores estratégicos del nororiente colombiano.

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Tras su liberación, el hombre fue trasladado a un centro asistencial donde recibió valoración médica. De acuerdo con los primeros reportes oficiales, se encuentra en condiciones estables de salud, aunque será sometido a chequeos más detallados para descartar posibles afectaciones derivadas del prolongado cautiverio.

Posteriormente, fue acompañado por las autoridades y organismos humanitarios para reencontrarse con sus familiares, quienes durante más de tres meses vivieron momentos de incertidumbre, a la espera de noticias sobre su paradero.

Este caso se suma a una serie de hechos que evidencian la compleja situación de orden público en el Catatumbo, una región históricamente golpeada por la presencia de grupos armados ilegales, disputas territoriales y economías ilícitas. El secuestro, en particular, sigue siendo una de las principales amenazas para la población civil y sectores como el transporte de carga, que a diario deben movilizarse por estas rutas.

Organizaciones defensoras de derechos humanos han reiterado su preocupación por la continuidad de este delito y han insistido en la necesidad de fortalecer las acciones institucionales y humanitarias que permitan garantizar la seguridad de los ciudadanos en estas zonas.

Mientras tanto, la liberación de Jairo Aparicio representa un alivio momentáneo en medio de un panorama aún complejo, donde la zozobra sigue latente para quienes habitan y trabajan en el nororiente colombiano.

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