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Columnista - 9 mayo, 2010

Juan Manuel Santos, lo más conveniente para Chávez

Por: Jacobo Solano En los años ochenta el general Leopoldo Fortunato Galtieri, quien comandaba la dictadura argentina, invadió las islas Malvinas, ocupadas por Gran Bretaña y que habían sido reclamadas por Argentina desde siempre, asumió incorrectamente que la ocupación militar oxigenaría al régimen, programando la perpetuidad de su poderío. Irónicamente, la ocupación aceleró el final […]

Por: Jacobo Solano

En los años ochenta el general Leopoldo Fortunato Galtieri, quien comandaba la dictadura argentina, invadió las islas Malvinas, ocupadas por Gran Bretaña y que habían sido reclamadas por Argentina desde siempre, asumió incorrectamente que la ocupación militar oxigenaría al régimen, programando la perpetuidad de su poderío.
Irónicamente, la ocupación aceleró el final de las presidencias militares en este país. Algo parecido le puede pasar al presidente venezolano, que ha convertido en blanco principal de sus ataques a Juan Manuel Santos, hasta lo considera “una amenaza para el continente”.
Al irse Uribe, Juan Manuel es el pretexto ideal para prolongar el conflicto verbal y generar un clima de nerviosismo, crear falsas expectativas y temor colectivo, para atraer apoyos internos a su causa socialista, que atraviesa su peor momento; más aún, en este año de elecciones parlamentarias en Venezuela, cuando la victoria se inclina a la oposición; por eso en un obtuso tono, no hace otra cosa que atacar al candidato de la U, descalificándolo y tildándolo de guerrerista y mafioso, con epítetos que sólo su desbordada verborrea permiten.
De esta forma puede seguir alimentando una supuesta guerra, que no se va a dar en el mediano plazo, tal vez en un futuro, cuando Venezuela tenga más poderío militar, e Irán termine todo su proceso nuclear para atacar a Israel y desencadenar un conflicto global con EEUU y sus aliados de la OTAN.
Pero la única pretensión de Chávez es ganar tiempo y copar todos los poderes, acabar con las libertades y sumir en la desesperanza a todo un país que atraviesa una crisis en el campo laboral, alimenticio, energético y de seguridad.
Sin embargo, en mi opinión, un triunfo de Juan Manuel, sería la estrategia perfecta para afianzar la revolución socialista de nuestro vecino de la boina roja, pero al parecer no se ha dado cuenta, su odio desmedido no le permiten comprender que necesita un enemigo para disimular el desgaste interno, si llega Mockus quedaría sin distractor, porque no tendría como encasillarlo, si en la derecha o en la izquierda; como dicen por ahí, para pelear se necesitan dos y el profesor, no se prestaría para ese juego e inmediatamente la tensión se aliviaría, por lo tanto, Chávez se quedaría sin discurso para polemizar y –  sobre todo- sin justificación para seguir su loca y desproporcionada carrera armamentista. Su actitud puede generar el efecto contrario y sarcásticamente, lo que tanto ha confrontado, puede ser lo que impida la inminente caída de su régimen absolutista.

Estocada:
Me pregunto cómo piensa llegar el Polo al partido verde con las posturas antagónicas de sus miembros contra Mockus: sí a los  TLC, sí a bases militares gringas, mano dura para las Farc; y menos, con los comentarios del senador Robledo “neoliberal” y de ultra derechista y privatizador de Carlos Gaviria, ¿será que se atreven a tocar la puerta verde?. Amanecerá y veremos.

Columnista
9 mayo, 2010

Juan Manuel Santos, lo más conveniente para Chávez

Feel the sand on your feet, not your wardrobe weight.
Jacobo Solano Cerchiaro

Por: Jacobo Solano En los años ochenta el general Leopoldo Fortunato Galtieri, quien comandaba la dictadura argentina, invadió las islas Malvinas, ocupadas por Gran Bretaña y que habían sido reclamadas por Argentina desde siempre, asumió incorrectamente que la ocupación militar oxigenaría al régimen, programando la perpetuidad de su poderío. Irónicamente, la ocupación aceleró el final […]


Por: Jacobo Solano

En los años ochenta el general Leopoldo Fortunato Galtieri, quien comandaba la dictadura argentina, invadió las islas Malvinas, ocupadas por Gran Bretaña y que habían sido reclamadas por Argentina desde siempre, asumió incorrectamente que la ocupación militar oxigenaría al régimen, programando la perpetuidad de su poderío.
Irónicamente, la ocupación aceleró el final de las presidencias militares en este país. Algo parecido le puede pasar al presidente venezolano, que ha convertido en blanco principal de sus ataques a Juan Manuel Santos, hasta lo considera “una amenaza para el continente”.
Al irse Uribe, Juan Manuel es el pretexto ideal para prolongar el conflicto verbal y generar un clima de nerviosismo, crear falsas expectativas y temor colectivo, para atraer apoyos internos a su causa socialista, que atraviesa su peor momento; más aún, en este año de elecciones parlamentarias en Venezuela, cuando la victoria se inclina a la oposición; por eso en un obtuso tono, no hace otra cosa que atacar al candidato de la U, descalificándolo y tildándolo de guerrerista y mafioso, con epítetos que sólo su desbordada verborrea permiten.
De esta forma puede seguir alimentando una supuesta guerra, que no se va a dar en el mediano plazo, tal vez en un futuro, cuando Venezuela tenga más poderío militar, e Irán termine todo su proceso nuclear para atacar a Israel y desencadenar un conflicto global con EEUU y sus aliados de la OTAN.
Pero la única pretensión de Chávez es ganar tiempo y copar todos los poderes, acabar con las libertades y sumir en la desesperanza a todo un país que atraviesa una crisis en el campo laboral, alimenticio, energético y de seguridad.
Sin embargo, en mi opinión, un triunfo de Juan Manuel, sería la estrategia perfecta para afianzar la revolución socialista de nuestro vecino de la boina roja, pero al parecer no se ha dado cuenta, su odio desmedido no le permiten comprender que necesita un enemigo para disimular el desgaste interno, si llega Mockus quedaría sin distractor, porque no tendría como encasillarlo, si en la derecha o en la izquierda; como dicen por ahí, para pelear se necesitan dos y el profesor, no se prestaría para ese juego e inmediatamente la tensión se aliviaría, por lo tanto, Chávez se quedaría sin discurso para polemizar y –  sobre todo- sin justificación para seguir su loca y desproporcionada carrera armamentista. Su actitud puede generar el efecto contrario y sarcásticamente, lo que tanto ha confrontado, puede ser lo que impida la inminente caída de su régimen absolutista.

Estocada:
Me pregunto cómo piensa llegar el Polo al partido verde con las posturas antagónicas de sus miembros contra Mockus: sí a los  TLC, sí a bases militares gringas, mano dura para las Farc; y menos, con los comentarios del senador Robledo “neoliberal” y de ultra derechista y privatizador de Carlos Gaviria, ¿será que se atreven a tocar la puerta verde?. Amanecerá y veremos.