EDITORIAL

Implicaciones del ingreso del Partido Verde a la Unidad Nacional

Con motivo de la iniciación de la legislatura ordinaria 2011-2012, el Presidente de la República, Juan Manuel Santos Calderón, presentó al país –prácticamente- un balance de su primer año de gobierno, que se cumple el próximo 7 de agosto, y unos lineamientos generales sobre lo que será su gestión en los próximos años. Santos Calderón […]

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Implicaciones del ingreso del Partido Verde a la Unidad Nacional

Por:

@el_pilon

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Con motivo de la iniciación de la legislatura ordinaria 2011-2012, el Presidente de la República, Juan Manuel Santos Calderón, presentó al país –prácticamente- un balance de su primer año de gobierno, que se cumple el próximo 7 de agosto, y unos lineamientos generales sobre lo que será su gestión en los próximos años.
Santos Calderón insistió en las metas y los ejes de su gobierno, consignados en el plan de desarrollo “Prosperidad Para Todos”, como son un mayor crecimiento económico, conservar los logros en materia de seguridad y avanzar en la lucha contra el desempleo y la pobreza.
La situación coyuntural de la economía colombiana, la aprobación de una amplia agenda legislativa en su primer año, y la fuerza de la coalición de gobierno, la Unidad Nacional, entre otros factores, son razones justificadas para el optimismo del discurso del Presidente Santos.
Pero el hecho y la noticia del día, fue el anuncio de Santos que el Partido Verde entra a la coalición de gobierno: la Unidad Nacional. Además, Santos ha dicho, y así lo ha ratificado el presidente del Partido Verde, Luis Eduardo Garzón,  que ese ingreso ha sido a cambio de nada.
El ingreso del Partido Verde a la Unidad Nacional tiene varias implicaciones. Sin lugar a dudas, es un espaldarazo al gobierno actual, que se queda –prácticamente- sin oposición y representa una mayor gobernabilidad. Santos tiene en teoría más del noventa por ciento del Congreso en su coalición.
Confirmada la noticia de la entrada del Partido Verde a la Unidad Nacional, se verifica la gran división que existía al interior de ese Partido entre el sector de Antanas Mockus y el de Enrique Peñaloza. La famosa “Ola Verde” y el Partido Verde prácticamente se diluyen para entrar a hacer parte de una propuesta de gobierno a la cual se enfrentaron en las elecciones presidenciales de 2010.
Nos preguntamos, ¿en qué quedan los principios ideológicos, si es que los tuvieron, del Partido Verde, ahora que entran a la Unidad Nacional?. ¿Donde quedan sus diferencias con el Uribismo, y con el sector derechista del mismo Santismo?.
Significa esto que el gobierno del Presidente Santos sólo tendrá en la oposición al Polo Democrático, hoy fragmentado y en crisis a raíz de su evidente fracaso al frente de la Alcaldía de Bogotá, la ciudad más importante del país.
Nos preguntamos si esta decisión tendrá efectos en las regiones, en vísperas de las elecciones del próximo 30 de octubre, cuando el país elegirá nuevos alcaldes, gobernadores, concejales y diputados.  ¿Significa esto que el Senador Félix Valera queda en total libertad de apoyar a cualquiera de los candidatos a la Gobernación del Cesar hoy en la palestra?.
Vemos con preocupación lo sucedido. El Partido Verde estaba llamado a mantener una actitud deliberante, una oposición constructiva, apoyando lo que considerase positivo del gobierno de Santos y criticando y oponiéndose a lo que considera negativo. Era el Partido Verde el llamado a hacer planteamientos en materia de equidad, de política social y laboral, de protección y conservación del medio ambiente, en momentos en que el país se apresta a un auge minero, sin precedentes, y que amenaza seriamente a nuestros ríos y ecosistemas.
Y si bien la política es dinámica, como dicen algunos políticos, consideramos que la democracia colombiana requiere de unos partidos fuertes, diferenciados, con ideologías claras, unas conservadoras, otras liberales, unas de derecha, otras de centro y otras de izquierda, etc,  que permitan fomentar el pluralismo político y eviten que el país camine hacia el unanimismo.
Consideramos que lo que ha sucedido no es bueno para la democracia colombiana; preferimos la diversidad, la dialéctica, la controversia sana y tolerante, en lugar del  unanimismo y la hegemonía.

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