Los municipios que se encuentran dentro del corredor minero del Cesar están considerados como “malditos”; su potencialidad de riqueza en recursos naturales como el carbón o, en algunos sectores, el petróleo, hacen cada día más pobres a sus habitantes.
El sector de minería e hidrocarburos tiene hoy una posición de liderazgo en el Producto Interno Bruto (PIB) y en las exportaciones y ha generado millones de regalías que, durante más de 15 años, debieron destinarse a la inversión en las regiones productoras, pero ¿cuál es la utilidad social, ambiental, educativa y de salud que están recibiendo quienes habitan en esas zonas?
En el Cesar y en La Guajira, donde se localiza la principal extracción minera del país, la población pobre es del 91% y el 89%, respectivamente (según el último censo de 2005 del DANE); cifras que les dan el título a estos dos departamentos de los peores lugares para vivir en su territorio.






