Una de los aspectos más difíciles y controversiales de las ciencias económicas es la medición de algunas actividades, fenómenos y procesos económicos. En efecto, la valoración del capital, del trabajo, del conocimiento, y de otros aspectos, como por ejemplo el daño ambiental, son asuntos sobre los cuales no siempre se tiene una valoración clara; y esa dificultad, de una u otra manera, afecta el proceso de toma de decisiones de los entes públicos y privados.
Pero aún reconociendo esa dificultad general, nos parece increíble que Valledupar no cuente con unas cifras confiables sobre los costos, beneficios y el impacto del Festival Vallenato, evento que se ha convertido en uno de los periodos económicos más importantes para miles de empresas y familias en Valledupar, el Cesar y hasta del país.
Decir que el impacto económico del Festival Vallenato es de doce mil quinientos millones de pesos es una falta de responsabilidad y salta a la vista que, cualquier estudio que arroje ese resultado, adolece de serias fallas en su planeación y ejecución.
La cifra en mención no aguanta un análisis aritmético elemental. Vamos a suponer que el Festival Vallenato atraiga a unas treinta mil o cincuenta mil personas y que cada una de ellas se gaste sólo uno o dos millones de pesos, estamos hablando de un impacto económico que estaría entre los treinta mil o cien mil millones de pesos. Sólo por ese concepto.
Esto no incluye las inversiones que tiene que hacer la misma Fundación, que estimamos cercanas a los cinco mil millones, los patrocinios al evento y a sus concursantes, las ventas informales de gasolina, alimentos, etc.
Hay que poner las cosas en orden y en perspectivas. Cuando sabemos que se arriendan casas por uno, dos o tres millones de pesos diarios, durante tres, cuatro o cinco días, que los hoteles registran lleno total y que el comercio ve agotar sus inventarios rápidamente, el Festival Vallenato mueve mucho más dinero de la cifra irrisoria de la cual se está hablando.
El Festival Vallenato es el evento económico más importante de la ciudad y del departamento, moviliza a compositores, músicos, e intérpretes, el turismo, el comercio, los servicios, en magnitudes similares o mayores a las del Carnaval de Barranquilla. Alrededor del mismo se genera el sustento de miles de familias durante varios días. Por lo tanto, reiteramos, es lamentable que los sectores público y privado de la ciudad no cuenten con cifras claras sobre su verdadero impacto.
Valdría la pena que la Gobernación del Cesar, la Alcaldía de Valledupar, y organismos como la Cámara de Comercio de Valledupar, junto con los gremios del comercio, hoteles, restaurantes, transportadores y los mismos músicos, con la asesoría del Dane, financien y realicen un estudio serio sobre los costos, beneficios y el impacto económico del Festival de la Leyenda Vallenata, que supera cuatro o cinco veces la cifra antes señalada.
Sólo luego de conocer su real impacto se le dará la importancia que tiene, desde el punto de vista económico y empresarial; desde el aspecto musical y cultural hace rato que se convirtió en la fiesta popular más importante del país.






