El hombre que procesa la droga, el ‘jibaro’ que la vende y el consumidor que la compra hacen parte de la larga cadena de actores criminales que en el departamento del Cesar surgieron con su propia historia y evolución. Por las amplias tierras de la región rodeadas de ganadería, palma de aceite y minería, la droga pasó de camuflarse a grandes rasgos desde avionetas a vehículos, que a veces caen en manos de las autoridades.
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Pero al igual que en el territorio nacional, todo comenzó entre la década de los 70 y 80 con la bonanza ‘marimbera’, es decir, la siembra de marihuana, especialmente en la Sierra Nevada de Santa Marta, ubicada entre los departamentos del Magdalena, La Guajira y Cesar.











