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Columnista - 5 abril, 2023

Hipocresía como política de estado 

Dice Miguel de Unamuno, que lo que “Natura no da, Salamanca no presta”. Lo que la genética ha negado no podrá ser reemplazado por estereotipos de vanidad y modernismo. 

Despedir al director de la Policía Nacional, el general Henry Sanabria, por “estigmatizar”, han solicitado algunos congresistas, lo que en criterio de otros es haber tenido el valor de decir la verdad, así sea pisando callos y contrariando a una poderosa minoría lobista (grupo con capacidad para presionar sobre un gobierno), la misma que alude la presidenta de Italia, Georgia Meloni, quien sostiene verticalmente que la concepción de un hogar debe estar formado por un hombre y una mujer, es lo natural.

Dice Miguel de Unamuno, que lo que “Natura no da, Salamanca no presta”. Lo que la genética ha negado no podrá ser reemplazado por estereotipos de vanidad y modernismo. 

No falta el discernimiento en torno a un discurso ambiguo y contradictorio el que promueve la comunidad LGBTIQ+, sin desligarse de una élite burguesa y con poder político. 

Hipocresía cuando la queja ante la Procuraduría Regional toca al médico y diputado, Jesús Suárez Moscote, por dudar del ministro de Justicia, Néstor Osuna, si tiene pantalones o pantaletas para enfrentar la acción delincuencial, afirmación hecha al calor de un debate en la Asamblea del Cesar, lo que en la mayéutica socrática no sería ofensa, por su rol de hombre para unas cosas y mujer para otras, tal y como ocurre con la alcaldesa de Bogotá, Claudia López. 

No se abstiene la primera mujer en llegar a la Jefatura del Estado italiano en reprochar lo que considera aberraciones sexuales, que personas del mismo sexo adopten y contraigan matrimonio o que se emulen conductas encaminadas a la extinción de la especie humana, porque hombre con hombre y mujer con mujer no pueden procrear. 

Entonces, satanizan al general Sanabria por controvertir el tema del VIH, el exorcismo y la proliferación de gay en la policía por causa y efecto de la homosexualidad, que para unos andrólogos es comportamiento, pero para otros es una enfermedad. 

Estas mismas corrientes de opinión traen a colación la historia del canadiense transexual de 52 años que posa como una niña de 7, (trans-edad), adoptada por dos mujeres lesbianas, cuando el género natural siempre ha sido hombre y mujer, pero ahora dizque somos diversos y diferentes. 

Los contradictores del general Sanabria, a quien pretenden descalificar de fanático y redomado religioso basan sus ataques en el principio Constitucional que prescribe: En una democracia los integrantes de la Fuerza Pública no pueden ser deliberantes, ni tener ninguna participación en debates políticos, porque, al hacerlo, rompen su imparcialidad y quebrantan su unidad institucional al abrirse la controversia al interior de las filas de la policía, sin embargo no es una deliberación sino el relato de un suceso noticioso del cual se han ocupado sexólogos, virólogos y otros especialistas afines, en razón a la promiscuidad reinante, que tácitamente se retrotrae a la comunidad de Los Anillos.

Por Miguel Aroca Yepes 

Columnista
5 abril, 2023

Hipocresía como política de estado 

Feel the sand on your feet, not your wardrobe weight.
Miguel Aroca Yepez

Dice Miguel de Unamuno, que lo que “Natura no da, Salamanca no presta”. Lo que la genética ha negado no podrá ser reemplazado por estereotipos de vanidad y modernismo. 


Despedir al director de la Policía Nacional, el general Henry Sanabria, por “estigmatizar”, han solicitado algunos congresistas, lo que en criterio de otros es haber tenido el valor de decir la verdad, así sea pisando callos y contrariando a una poderosa minoría lobista (grupo con capacidad para presionar sobre un gobierno), la misma que alude la presidenta de Italia, Georgia Meloni, quien sostiene verticalmente que la concepción de un hogar debe estar formado por un hombre y una mujer, es lo natural.

Dice Miguel de Unamuno, que lo que “Natura no da, Salamanca no presta”. Lo que la genética ha negado no podrá ser reemplazado por estereotipos de vanidad y modernismo. 

No falta el discernimiento en torno a un discurso ambiguo y contradictorio el que promueve la comunidad LGBTIQ+, sin desligarse de una élite burguesa y con poder político. 

Hipocresía cuando la queja ante la Procuraduría Regional toca al médico y diputado, Jesús Suárez Moscote, por dudar del ministro de Justicia, Néstor Osuna, si tiene pantalones o pantaletas para enfrentar la acción delincuencial, afirmación hecha al calor de un debate en la Asamblea del Cesar, lo que en la mayéutica socrática no sería ofensa, por su rol de hombre para unas cosas y mujer para otras, tal y como ocurre con la alcaldesa de Bogotá, Claudia López. 

No se abstiene la primera mujer en llegar a la Jefatura del Estado italiano en reprochar lo que considera aberraciones sexuales, que personas del mismo sexo adopten y contraigan matrimonio o que se emulen conductas encaminadas a la extinción de la especie humana, porque hombre con hombre y mujer con mujer no pueden procrear. 

Entonces, satanizan al general Sanabria por controvertir el tema del VIH, el exorcismo y la proliferación de gay en la policía por causa y efecto de la homosexualidad, que para unos andrólogos es comportamiento, pero para otros es una enfermedad. 

Estas mismas corrientes de opinión traen a colación la historia del canadiense transexual de 52 años que posa como una niña de 7, (trans-edad), adoptada por dos mujeres lesbianas, cuando el género natural siempre ha sido hombre y mujer, pero ahora dizque somos diversos y diferentes. 

Los contradictores del general Sanabria, a quien pretenden descalificar de fanático y redomado religioso basan sus ataques en el principio Constitucional que prescribe: En una democracia los integrantes de la Fuerza Pública no pueden ser deliberantes, ni tener ninguna participación en debates políticos, porque, al hacerlo, rompen su imparcialidad y quebrantan su unidad institucional al abrirse la controversia al interior de las filas de la policía, sin embargo no es una deliberación sino el relato de un suceso noticioso del cual se han ocupado sexólogos, virólogos y otros especialistas afines, en razón a la promiscuidad reinante, que tácitamente se retrotrae a la comunidad de Los Anillos.

Por Miguel Aroca Yepes