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Columnista - 18 abril, 2010

Grotesca pelea entre homosexuales

Por: Jacobo Solano Cerchario El espectáculo que protagonizan Jaime Bayly y Felipe Zuleta es patético, dos periodistas abiertamente reconocidos por su homosexualismo, están trenzados en una lucha de pasiones. Una pelea desbordada por la forma visceral, anti ética y estrafalaria, que ya es costumbre en ambos. Utilizan de forma desmedida sus espacios para agredirse mutuamente, […]

Por: Jacobo Solano Cerchario

El espectáculo que protagonizan Jaime Bayly y Felipe Zuleta es patético, dos periodistas abiertamente reconocidos por su homosexualismo, están trenzados en una lucha de pasiones. Una pelea desbordada por la forma visceral, anti ética y estrafalaria, que ya es costumbre en ambos.
Utilizan de forma desmedida sus espacios para agredirse mutuamente, pretendiendo unos derechos y un respeto, que ellos mismos no se tienen. Zuleta le manifiesta a Bayly que no puede comentar la política nacional, ni tampoco sindicar de guerrillera a Piedad Córdoba, ni meterse con los descaches de Noemí Sanín, lo acusa también de ser activista de la causa Fujimori y lo califica de oligarca por pertenecer a una de las familias adineradas de Lima.
Que tal el descaro de Zuleta, que pertenece a esas mismas familias, pero en Bogotá y asiduamente insulta a quien le da la gana; y más si es contra el uribismo, sin contemplaciones, con los peores epítetos; para completar se burla de las tendencias gays de Bayly, al calificarlo en su columna del Espectador como “una infanta con su capul de limeña estrato seis” y hasta le dice”Pituca”, para ridiculizarlo, ¿Que es esto? El diablo haciendo ostias, un homosexual, ironizando a otro, por su condición (aclaro, para que no se me tilde de homofóbico, que respeto las preferencias sexuales de cada persona y no tengo nada en contra de los gays).
Que opinarán las agremiaciones que luchan por la igualdad de derechos y la no discriminación de las comunidades LGTB, y pensar que era el mismo Felipe Zuleta, que deseaba llegar al senado a luchar por estas causas. Claro que el papelón de Bayly no es menos ridículo, su vida está llena de enfrentamientos, renuncias y demandas: encontrones con el Presidente Alan García, con la periodista Laura Bozzo, a quien trató como un trapo sucio; a la presidenta de Argentina Cristina Fernández, la calificó de vulgar meretriz y hasta le deseó la muerte a los Hermanos Castro en Cuba, en una columna del Miami Herald.
Este estilo agresivo y oprobioso de hacer opinión, es su forma de captar raiting, al parecer su talento radica en opinar de modo simplista, para un público simplista, sin ahondar en ningún tema, con un cansón tono burlesco, debe ser su forma de desquitarse y cobrarle a la sociedad todos sus males mediante la injuria y la calumnia. Su talante de escritor, es artificial, prefabricado,  con una inscripción de egocentrismo desproporcionado y enfermizo, no sé cómo pretende ser presidente del Perú.

La realidad de esta aparente disputa ideológica, no es más que un lío frívolo de calzoncillos; según afirma la revista del corazón Jet Set, el ex novio de Zuleta, César Castro, sale con Bayly. No me quiero imaginar a estos dos comunicadores en caso que les toque enfrentarse por los cariños de Ricky Martin, se retarían a duelo con armaduras y caballos de Troya en La Santamaría, dejando sangre en la arena.
Algunos se preguntaran ¿Qué hace este columnista metido en una contienda de tan bajo perfil? Es que al apreciar desde la barrera la sórdida ofensiva, no me pude contener, para decirles a estos dos personajes, que por favor respeten al pueblo colombiano y no aticen más líos en una sociedad, aburrida de enfrentamientos. Que utilicen sus espacios para emitir conceptos verdaderamente ejemplarizantes, sin atropellos, ni violencia verbal. Es una época propicia para promulgar en los medios el debate democrático, que está a punto de cambiarle el rumbo a Colombia, será que se habrán dado cuenta.

Columnista
18 abril, 2010

Grotesca pelea entre homosexuales

Feel the sand on your feet, not your wardrobe weight.
Jacobo Solano Cerchiaro

Por: Jacobo Solano Cerchario El espectáculo que protagonizan Jaime Bayly y Felipe Zuleta es patético, dos periodistas abiertamente reconocidos por su homosexualismo, están trenzados en una lucha de pasiones. Una pelea desbordada por la forma visceral, anti ética y estrafalaria, que ya es costumbre en ambos. Utilizan de forma desmedida sus espacios para agredirse mutuamente, […]


Por: Jacobo Solano Cerchario

El espectáculo que protagonizan Jaime Bayly y Felipe Zuleta es patético, dos periodistas abiertamente reconocidos por su homosexualismo, están trenzados en una lucha de pasiones. Una pelea desbordada por la forma visceral, anti ética y estrafalaria, que ya es costumbre en ambos.
Utilizan de forma desmedida sus espacios para agredirse mutuamente, pretendiendo unos derechos y un respeto, que ellos mismos no se tienen. Zuleta le manifiesta a Bayly que no puede comentar la política nacional, ni tampoco sindicar de guerrillera a Piedad Córdoba, ni meterse con los descaches de Noemí Sanín, lo acusa también de ser activista de la causa Fujimori y lo califica de oligarca por pertenecer a una de las familias adineradas de Lima.
Que tal el descaro de Zuleta, que pertenece a esas mismas familias, pero en Bogotá y asiduamente insulta a quien le da la gana; y más si es contra el uribismo, sin contemplaciones, con los peores epítetos; para completar se burla de las tendencias gays de Bayly, al calificarlo en su columna del Espectador como “una infanta con su capul de limeña estrato seis” y hasta le dice”Pituca”, para ridiculizarlo, ¿Que es esto? El diablo haciendo ostias, un homosexual, ironizando a otro, por su condición (aclaro, para que no se me tilde de homofóbico, que respeto las preferencias sexuales de cada persona y no tengo nada en contra de los gays).
Que opinarán las agremiaciones que luchan por la igualdad de derechos y la no discriminación de las comunidades LGTB, y pensar que era el mismo Felipe Zuleta, que deseaba llegar al senado a luchar por estas causas. Claro que el papelón de Bayly no es menos ridículo, su vida está llena de enfrentamientos, renuncias y demandas: encontrones con el Presidente Alan García, con la periodista Laura Bozzo, a quien trató como un trapo sucio; a la presidenta de Argentina Cristina Fernández, la calificó de vulgar meretriz y hasta le deseó la muerte a los Hermanos Castro en Cuba, en una columna del Miami Herald.
Este estilo agresivo y oprobioso de hacer opinión, es su forma de captar raiting, al parecer su talento radica en opinar de modo simplista, para un público simplista, sin ahondar en ningún tema, con un cansón tono burlesco, debe ser su forma de desquitarse y cobrarle a la sociedad todos sus males mediante la injuria y la calumnia. Su talante de escritor, es artificial, prefabricado,  con una inscripción de egocentrismo desproporcionado y enfermizo, no sé cómo pretende ser presidente del Perú.

La realidad de esta aparente disputa ideológica, no es más que un lío frívolo de calzoncillos; según afirma la revista del corazón Jet Set, el ex novio de Zuleta, César Castro, sale con Bayly. No me quiero imaginar a estos dos comunicadores en caso que les toque enfrentarse por los cariños de Ricky Martin, se retarían a duelo con armaduras y caballos de Troya en La Santamaría, dejando sangre en la arena.
Algunos se preguntaran ¿Qué hace este columnista metido en una contienda de tan bajo perfil? Es que al apreciar desde la barrera la sórdida ofensiva, no me pude contener, para decirles a estos dos personajes, que por favor respeten al pueblo colombiano y no aticen más líos en una sociedad, aburrida de enfrentamientos. Que utilicen sus espacios para emitir conceptos verdaderamente ejemplarizantes, sin atropellos, ni violencia verbal. Es una época propicia para promulgar en los medios el debate democrático, que está a punto de cambiarle el rumbo a Colombia, será que se habrán dado cuenta.