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¿Y tu mamá qué hace? No hace nada, se queda en la casa

A propósito  del mes de mayo en que se hace un especial reconocimiento a las  mujeres por su condición de madres,  el periódico EL PILÓN presenta una serie de informes orientados a destacar la invaluable labor de la mujer en la sociedad. Hoy iniciamos con una primera entrega de la situación laboral  de la mujer […]

¿Y tu mamá qué hace?  No hace nada, se queda en la casa

¿Y tu mamá qué hace? No hace nada, se queda en la casa

Por:

@el_pilon

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A propósito  del mes de mayo en que se hace un especial reconocimiento a las  mujeres por su condición de madres,  el periódico EL PILÓN presenta una serie de informes orientados a destacar la invaluable labor de la mujer en la sociedad. Hoy iniciamos con una primera entrega de la situación laboral  de la mujer actual.
Aunque la mujer ha trabajado siempre igual que el hombre, transformando su trabajo en una riqueza intangible como lo es la construcción de sociedad a partir de la crianza y cuidados de los niños y la economía de subsistencia, sólo a partir de los últimos tiempos se comienza a hablar del trabajo de la mujer, en un mundo masculinizado que no reconoce las actividades domesticas  como un trabajo y sólo se reconoce su aporte  cuando se integra a las empresas asalariadas donde realiza un trabajo verdaderamente “productivo”.
A partir de ese momento comienzan una serie de transformaciones para la mujer en el hogar y en su vida en general, con una sobrecarga de funciones teniendo en cuenta que todavía hoy, a pesar de los avances en equidad de género,  las actividades propias del hogar, no son reconocidas por la sociedad como un trabajo,  sino como un extensión de la mujer por el sólo hecho de ser mujer.
Un estudio realizado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas, DANE, da cuenta de que en Colombia las mujeres tienen una sobrecarga laboral  debido al tiempo que dedican a actividades remuneradas y no remuneradas.
Durante los periodos 2007 a 2010 se pudo mostrar que las mujeres trabajan 10.8 horas promedio a la semana más que los hombres. En ese mismo periodo el DANE revela en su estudio que el 57 por ciento de mujeres del área urbana, dedicó su tiempo al trabajo no remunerado y el 43 por ciento al trabajo remunerado, a diferencia de los hombres que emplearon el 79 por ciento de su tiempo a las labores remuneradas y el 21 por ciento al trabajo no remunerado.
En cuanto a la zona rural, el informe señala que el 51 por ciento del trabajo de la mujer corresponde al no remunerado y el restante, es remunerado. Por su parte los hombres realizan el 77 por ciento de sus actividades en el campo y el 23 por ciento lo dedican a labores por las que no reciben pago.
En total el 92 por ciento de las actividades no pagas en el país tienen que ver con el cuidado de los niños y el mantenimiento del hogar, que recaen en un mayor grado de responsabilidad en la mujer.

Una muestra de discriminación
En el campo laboral la lucha de la mujer es desigual, tal como lo confirma Jorge Bustamante, director del DANE quien dijo que  “Colombia no puede continuar discriminando a la mujer ni su trabajo desde ningún punto de vista.
El funcionario dijo además, que aunque la mujer tenga el mismo nivel educativo que el hombre, no cuenta con un pago de acuerdo con sus capacidades. “¿A cuenta de qué los empresarios en Colombia le pagan menos a una mujer igualmente capacitada que un hombre? No hay respuesta”, señaló.
Por su parte, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe CEPAL, señaló en la undécima Conferencia Regional sobre la Mujer en América Latina y el Caribe, que las labores no remuneradas “constituyen una carga desproporcionada para las mujeres” y “un subsidio invisible al sistema económico que perpetua la subordinación y la explotación”.
El informe apunta además que  “una nueva ecuación entre el Estado, la sociedad, el mercado y las familias, en la que el trabajo doméstico no remunerado y las tareas de cuidado (de niños y ancianos) se entiendan y traten como asuntos públicos y de responsabilidad compartida entre todas sus esferas.”
El documento, tiene  un  apartado especial dedicado  a la “salud integral y los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres”, que también pide que sean garantizados por los Estados.
Las actividades no remuneradas de la mujeres corresponden a organización y supervisión de actividades domesticas, preparación de alimentos, limpieza, mantenimiento de vivienda y enseres, cuidado y formación de los niños, cuidados de los ancianos y enfermos, pago y tramites de servicios en el hogar, asistencia a las reuniones de padres de familia  entre otras. Con algunas excepciones,  estas actividades son tareas exclusivas de las mujeres en el hogar lo que revela que a pesar de haber salido de la casa a realizar otro tipo de labores,  continúa con las responsabilidades de atender la casa y la familia.

Tiempo dedicado a los oficios del hogar
Hombres 14%
Mujeres 19%
Los datos indican inequidad en la distribución del trabajo al interior de los hogares.

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