Mientras el país entra en un Niño “severo”, el gerente de la Sociedad Hidroituango, Alejandro Arbeláez, lanzó en Blu Radio una alerta máxima: Colombia está sosteniendo su sistema eléctrico principalmente con centrales hidráulicas, gastando reservas de agua mientras más de la mitad de las termoeléctricas siguen apagadas, y por eso pidió al nuevo gobierno una “mesa antiapagón” y respaldó la vieja fórmula de Amílkar Acosta y la “hora Gaviria” —adelantar una hora el reloj para aprovechar más la luz natural en la tarde y aplanar la curva de demanda— antes de que la combinación de Súper Niño, embalses a la baja y falta de decisiones termine golpeando con racionamientos a regiones ya vulnerables como Valledupar y el Caribe.
En medio de propuestas como modificar la hora oficial para “ahorrar energía” del exministro de Minas y Energía, Amilkar Acosta y Arbeláez, voces técnicas como la del meteorólogo vallenato Max Henríquez Daza han cuestionado la efectividad de esta medida, recordando que en Colombia la diferencia entre el día más largo y el más corto es de apenas media hora, frente a las siete u ocho horas de variación que se registran en Europa entre verano e invierno.
Henríquez sostiene que un eventual “apagón” no se evita moviendo el reloj, sino aumentando la oferta, diversificando la matriz y aplicando racionamientos graduales de energía que incentiven una cultura de ahorro, del mismo modo que las autoridades recomiendan priorizar y racionalizar el uso del agua para consumo humano.






