Miriam Leonor Montero llegó desde la zona rural dispersa de Caracolí, donde lidera una asociación comunal veredal y representa a brigadistas forestales y mujeres campesinas protectoras del ambiente. Dijo que se cayó tres veces durante el trayecto para asistir a la socialización de la revisión del Plan de Ordenamiento Territorial, POT, realizada el 16 de septiembre en la Biblioteca Departamental Rafael Carrillo Lúquez. Su reclamo no fue solo por el estado de las vías: cuestionó que las comunidades rurales se enteren tarde de decisiones que pueden afectar el uso de sus tierras, la protección de los ríos y su capacidad de producir.
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“Me enteré por casualidad”, expresó Montero, quien explicó que en su sector la señal de celular es precaria y que, para comunicarse, muchas veces deben buscar puntos altos. “¿Cuántas veredas hay aquí y por qué no hay una vereda?”, preguntó al advertir la baja presencia de representantes de la ruralidad en el auditorio. “No nos enteramos así fácilmente”, insistió.










