En Valledupar se incrementó la problemática de salud mental a raíz de que a partir de 2008, se disparó la violencia armada y la migración de los desplazados a la ciudad. “Estos dos factores se convierten en una bomba de tiempo en Valledupar, aseguró la filósofa y especialista en psicología transpersonal, Ivonne Jiménez.
Por otro lado, el consumo de licor tan arraigado en la ciudad, se convierte en un depresor, porque aunque la gente se sienta eufórica, los resultados del día siguiente son peores y esto se junta con el maltrato físico a las mujeres, lo que ha generado una población altamente vulnerable, dijo la especialista.
De acuerdo a investigaciones hechas la profesional a partir de 2005 con los suicidios en Valledupar, entre los 33 y los 50 años, se pudo constatar un índice alto de casos para una ciudad que tiene una población de 400 mil habitantes.






