Desde la madrugada de ayer, tres hombres y dos mujeres se encadenaron a la reja del edificio más alto de la capital del Cesar, ellos aseguran representar a 13 familias de desplazados, víctimas del conflicto armado, a quienes no les han respondido las autoridades; con carteles y con las bocas selladas con una cinta pegante, dan a conocer que no se moverán de ahí hasta obtener la respuesta de un ente público que les ayude a solucionar su problemática.
Bleidys Angulo, es víctima, fue desplazada y su padre fue asesinado por un grupo al margen de la ley. Ella asegura que lo único que quieren es el cumplimiento de unos acuerdos que se firmaron en Bogotá por parte de los marchantes por Colombia y donde se contó con la presencia de una delegación del Cesar.
“Nosotros queremos que se nos reconozcan nuestros derechos, porque somos personas que luchamos para sobrevivir día a día porque nos tocó dejar nuestras casas y vimos cómo asesinaban a nuestros familiares. Tomamos la iniciativa porque después de la manifestación que hubo en Bogotá se llegaron a unos acuerdos con la doctora Paula Betancourt que es la directora de la Unidad de Atención a Víctimas y con ella se le hizo un llamado a la señora Juana Ramírez que es la directora acá del Cesar donde se establece que se nos dará proyectos macroproductivos a los que abandonaron la finca para que vuelvan al campo para que sigan trabajando, vivienda, porque ninguno tiene vivienda, educación superior pero no nos han cumplido y hemos ido a todas partes donde nos han mandado pero nadie nos da razón de nada, ellos incluso iban a realizar una reunión y ésta siempre la aplazaban y la aplazaban por eso hemos decidido hacer esta huelga de hambre y estaremos aquí hasta que sea necesario”, aseveró Angulo, quien es la vocera de este grupo de víctimas.






