Para Luz Mery*, de 36 años, su vida dio un giro de 180 grados, el 5 de enero de 2003, cuando se dio el desplazamiento forzado de varias familias, que como la de ella subsistían de la labores del campo en la vereda La Morrocoya, jurisdicción de municipio de Curumaní, en el centro del Cesar.
“Por culpa de la violencia nos perdimos todo, primero fuimos víctima de la guerrilla y luego por los grupos paramilitares.”
Esta mujer fue una de las víctimas de desplazamiento forzado que participaron del cuarto conversatorio dirigido a líderes y reclamantes de tierras en Curumaní.






