Con una puesta de sol radiante que opacó la llegada de la aurora, se dieron los primeros pasos para acompañar las siete penas sufridas por la madre de Jesucristo.
Envueltos por la fe a la imagen de la Virgen de la Dolorosa y por una ancestral esperanza hacia el milagro, cientos de mujeres vallenatas rememoraron ayer a María en su dolor.
Un aplauso a las 5:55 de la madrugada y el sonido de las trompetas de la banda de guerra de la Policía Nacional, abrió la procesión de los Dolores de la Santísima Virgen María, evento que la Nueva España a partir de Benedicto 13, en 1727, extendió a toda la Iglesia con el título de Fiesta de los Siete Dolores de la Bienaventurada Virgen María, para recordar los dolores que padeció la Virgen durante la vida de Jesús, en especial, durante su Pasión y Muerte.






