El blanco resplandecía en un pasadizo especial para ella, quien tal vez no lo sabría, pero significaría un acto de amistad, compañerismo y lealtad. Eran sus colegas de la comunicación, en una calle de honor, cargada de tristes sentimientos, iniciaban un acto de despedida sin regreso y de partida sin olvido.
A aquella defensora incansable del folclor vallenato, de la cultura, quien logró demostrar que la independencia de la prensa tenía un valor agregado, se le dijo adiós, con un cúmulo de recuerdos, historias y anécdotas que seguirán en la memoria de todos los que la apreciaron.
La cita de la triste despedida inició en las instalaciones de la Fundación Social Cristo llama a tu Puerta, en donde los familiares y amigos revelaron experiencias y relaciones con la mujer que nunca desfalleció, relatos que se suman a la crónica de vida de esa narradora de historias, pujante mujer que no sólo la cultura la llevó a inspirarse en una lucha incansable, sino que su límite iba más allá.






