Cristina Rodríguez es la única persona que desde 1997 vive en el interior del Mercado Satélite. Ella afirmó que ese lugar decayó un año después de su inauguración, la gente empezó a marcharse hacia otros lugares y los 243 locales fueron dejados en abandono.
Productores del campo y comerciantes de Valledupar y corregimientos, le apostaron al moderno y novedoso Mercado Satélite, así mismo hicieron los expendedores de carnes, dueños de variedades, entre otros, pero el negocio se fue a pique efectivamente como lo narró Cristina Rodríguez, y el plan que se proyectaba como solución a la congestión del centro de la ciudad y principalmente el Mercado Nuevo, se arruinó.
Ese era el objetivo según José Rafael Araújo, abogado que fue uno de los representantes legales del proyecto que la empresa promotora Paso-Trading Limitada construyó en ese terreno.






