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Un oficio lleno de amor

Margarita es una mujer que ha venido haciendo voluntariado por más de 25 años, ella asegura que el amor es lo que le permite realizar todas las actividades con población vulnerable.

Un oficio lleno de amor

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Margarita Gutiérrez es una mujer vallenata que ha dedicado gran parte de su vida al servicio social, es sicopedagoga y hace más de 25 años no ejerce su profesión, pues luego de cerrar colegio que ella misma inauguró, decidió irse a los Estados Unidos, sin embargo, el amor por su tierra y extrañar a los suyos la hicieron regresar a Colombia.
La historia de esta mujer empieza en San Juan del Cesar, La Guajira, cuando visitó un sector vulnerable con algunos conocidos y vieron las necesidades de los menores de ese lugar. Con esfuerzo y ayuda de varias personas lograron tener el comedor Rosa Isabel Cuello de Vega (en honor a una docente sanjuanera que realizaba obras sociales en ese municipio) donde 25 infantes recibían alimentación y recreación.
Luego de realizar esa obra en La Guajira, Margarita vio la necesidad de hacer lo mismo en Valledupar pero con habitantes de la calle. “Nosotros les llevábamos útiles de aseo, le hablábamos del amor de Dios y los abrazábamos porque son personas muy rechazadas por su estilo de vida, esas cosas nos fueron marcando y empezamos a sentir la necesidad de tocar puertas para seguir ayudando”, comentó.
Son pocas las entidades estatales que apoyan estas causas, por eso ella con la fundación Fundicosocial, han recibido la ayuda de empresas privadas como Fundagan, Mi Futuro, Arrendaventas, Traumedics, Laboratorio Christian Gram, Irene Matiz, María Fernanda Puente y las Damas Voluntarias de Miami.
Al escuchar hablar a Margarita se percibe una paz y una tranquilidad que pocos son capaces de transmitir, ella habla del amor, de Dios, de las buenas obras, de las cosas bonitas que hay en la vida.
Para ella lo más difícil de realizar esta tarea es concientizar a las personas que hay mucha gente con necesidades y que con un simple empujón las cosas podrían cambiar, pero lo que la reconforta cada vez que hace una buena acción es un abrazo de esos que se dan con amor.
“Hay muchas personas que se están uniendo a estas causas, por lo menos, me gustó mucho lo que se hizo con el Abuelotón para ayudar al os mayores de edad con cosas necesarias porque esos abuelitos muchas veces no tienen apoyo porque no hay dinero para su sustento”, respondió Margarita al momento de cuestionarle si la comunidad de Valledupar y el Cesar ha tomado conciencia sobre la situación de personas en condiciones de vulnerabilidad.
Con respecto a las entidades públicas, asegura que estas tienen varios programas los cuales están atendiendo a varias personas y hay mucha necesidad pero no se alcanza a cubrir todo lo que requieren los menos favorecidos.
Cree que se puede superar esta situación “solo es cuestión de que se dé un buen enfoque y el apoyo necesario para que se pueda cumplir, nosotros desde el ministerio que tenemos llevamos amor a muchas personas, muchos ven a una persona en la calle que huele mal y se aleja, pero pasaría lo mismo si nosotros duramos tres días sin asearnos, yo por eso le hago un llamado a la gente porque sería muy diferente si se pensara en la necesidad del otro, eso es falta de amor, y es algo que a nosotros nos sobra.
Actualmente Margarita junto con las empresas mencionadas y Fundicosocial, lograron que el cantante Jorge Celedón se comprometiera para que en este diciembre se beneficiaran los niños de barrios vulnerables de Villanueva.
“Soy feliz sirviendo y ayudando al prójimo y quisiera que las personas sintieran lo que yo siento, porque es una transformación en nuestras vidas y cuando uno hace eso sin esperar nada a cambio se refleja una gracia especial”, finalizó Margarita.

Por Freddy Oñate Acevedo / EL PILÓN
freddy.onate@elpilon.com.co

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