En un acto de fe al Altísimo, al que le confían las promesas de su corazón, un grupo de niños residentes en Valledupar, salieron ayer en procesión desde la Iglesia La Inmaculada Concepción hasta la Catedral Nuestra Señora del Rosario.
Pese al inclemente sol del mediodía, los pequeños recorrieron las calles con alegría, entusiasmo y disposición de recordarle a la comunidad la pasión, muerte y resurrección de Jesús.
Unos vestidos de morado con capuchones, representaron los penitentes que realizan sacrificios para templar el espíritu, con símbolos como el ‘aspao’, al llevar una cruz de espalda; los ‘brazos cruzados’, el ‘azote’, el ‘Cristo’ y la ‘cruz de madera’. Otros ataviados con indumentarias blancas simularon a los esclavos, que asistían a los primeros para ayudarlos a cumplir sus ‘mandas’ o promesas.






