Mientras el país discute cómo enfrentar el Súper Niño 2026‑2027, Corpocesar decidió ir al terreno y tomarle el pulso a los ríos del departamento. A través de su Grupo Interno de Trabajo para la Gestión del Riesgo de Desastres y el Monitoreo de la Oferta del Recurso Hídrico, la entidad viene midiendo el comportamiento de los caudales en varias corrientes superficiales del Cesar, con el objetivo de anticiparse a posibles escenarios de desabastecimiento y conflictos por el agua.
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En las jornadas recientes, los técnicos de la Corporación constataron una disminución de la oferta hídrica en algunos afluentes, un dato que, en medio de un Niño catalogado como “severo”, enciende las primeras alarmas sobre la fragilidad de las fuentes que sostienen el consumo humano, la agricultura y la ganadería en la región. Los monitoreos se realizaron en ríos y quebradas como Manaure, Chiriaimo, Magiriaimo, Sicarare, Maracas, Socomba, Tucuy, Sororia, San Pedro, Honda, Buturama, Torcoroma y San Alberto, y seguirán en nuevas jornadas para verificar si la tendencia a la baja se mantiene o se agrava.











