Las voces de campesinos alojados en las estribaciones de la Serranía de Perijá por fin fueron escuchadas en el Gobierno Nacional; problemas como el tráfico de maderables y la explotación minera desgastan este macizo que conecta la frontera entre Colombia y Venezuela, con los departamentos de Norte de Santander, Cesar y La Guajira.
El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, utilizando el principio de precaución, tomó la decisión de proteger contra actividades mineras, 1.660.000 hectáreas de especial importancia ecológica en el país. Las nuevas zonas blindadas son: Serranía de San Lucas, el bosque seco del Patía, las sabanas y humedales de Arauca, Serranía de Perijá, la selva húmeda del Cumaribo y el alto Manacacías.
El fallo sonará polémico porque en el caso de la Serranía de San Lucas, el ecosistema más frágil de todos, ya hay otorgados 172 títulos mineros. En la nuestra, la Serranía de Perijá hay 84 y en cuatro en los bosques del Patía. En total son 203, que para entrar en fase de exploración y explotación necesitarán el aval de la Agencia Nacional de Licencias Ambientales (ANLA). Entonces a la entidad le tocará decidir si bajo las nuevas condiciones del Ministerio permite la actividad minera en los sitios.
En más del 50 % del área de la Serranía de Perijá existe actividad minera. En esta zona, privados amantes del boom minero-energético ocupan o solicitaron para explorar en este ecosistema minerales como hierro y cobre, generando así la contaminación de sus aguas y la fragmentación de sus suelos.
La ocupación minera en Perijá
El departamento del Cesar es uno de los más privilegiados en Colombia, por ser rico en cultura y folclor es conocido a nivel mundial, además es el padre junto a La Guajira del género musical más escuchado en el país como es el vallenato. Así mismo. La madre naturaleza lo premió al darle suelos ricos en materia geológica, debido a que gracias a los procesos orogénicos, cuenta con cuantiosos y valiosos recursos minerales depositados en el subsuelo, que en su gran mayoría hoy se encuentra a nivel de manifestaciones, sin un amplio conocimiento de sus reservas y calidades excepto el carbón, pero que los más osados inversionistas comienza a explotar e inclusive explotar con fines económicos.
En la Secretaría de Minas del Departamento reposan las cifras de cuánto territorio tiene actividad minera y qué cantidad está en solicitudes. Las cifras de la sectorial indican que la Serranía de Perijá tiene una extensión de 425 kilómetros (115 km. en La Guajira y 310 en Cesar), con un área aproximada de 604.063 hectáreas distribuidas en el Cesar (17 municipios) y La Guajira (10 municipios), sobre ella hay 188 títulos mineros, que traducen 103.350 hectáreas escudriñadas por enormes máquinas, camiones y obreros, mientras que 84 órdenes piden permiso para trabajar sobre 85.265 hectáreas. Estas últimas ha pedido el Ministerio de Ambiente a la Agencia Nacional de Minería abstenerse de aprobarlas, porque en un futuro no muy lejano sería declarada Parque Nacional de Colombia.
El secretario de Minas del Cesar, Pedro Díaz Campo, explicó que el Cesar como uno de los actores en esta decisión no tiene una afectación notoria desde el punto de vista en el ecosistema, como es el caso de la Serranía San Lucas en Bolívar en la que sí existe un problema de alta complejidad.
“Esta medida es el clamor del sector agropecuario, porque la precaución era que los títulos mineros estaban prácticamente agotando e invadiendo las áreas productivas del Cesar. Con lo adoptado por el Ministerio se retoma la liberación de muchas hectáreas de títulos que estaban siendo solicitados en la Serranía de Perijá”, indicó el Secretario.
Lo que viene
“Atendiendo la realidad que hoy tiene la sociedad colombiana y la precaución del momento que es el tema de la pérdida gradual del recurso hídrico, que es la base sustentable para la vida, consideramos que es una medida que debió tomarse hace mucho”, declaró el secretario de Minas, Pedro Díaz Campo.
Para el funcionario esta es “una estrategia del Estado para preservar las aguas”. Perijá, en Cesar y La Guajira alberga 32 fuentes hídricas que abastecen 27 acueductos y tres distritos de riego. Es además la casa de especies de animales como el cóndor, el paujil, el tigrillo y la marimonda.
No es un secreto que muchas áreas del macizo montañoso, al norte del Cesar, están colonizadas y entonces el Gobierno Nacional deberá establecer un mecanismo de equilibrio entre quienes están para autosostenerse con el tiempo, sin necesidad de utilizar la minería como soporte básico económico.
“El tema minero hay que mirarlo porque tanto la Serranía de Perijá como la Sierra Nevada de Santa Marta, que no fue incluida, tienen muchos minerales estratégicos que a futuro podrían servir para generarle divisas al país”, destacó Díaz Campo.
La frontera agropecuaria
La Serranía de Perijá es fuente vital para 17 de los 25 municipios del Cesar, es amplio campo también para grupos al margen de la ley que se refugian en sus partes altas.
El presidente del Comité Agropecuario del Cesar, Dagoberto Poveda, es uno de los que ha dado la pelea con el Gobierno Nacional por la aprobación de títulos mineros para explotar hierro y cobre en la zona que, para él, hace parte de la frontera agropecuaria productora de alimentos en el Cesar.
“Esta medida nos deja más tranquilos porque había un afán por conseguir títulos mineros en esa zona porque parece que hay unas reservas de hierro y cobre; ojalá haya control porque para explotar las minas no solamente se necesita el título, se necesita presentar el plan de manejo ante la Anla y ante Corpocesar, que no se ha hecho”, aseguró Poveda.
El dirigente agropecuario indicó que tiene conocimiento de dos minas ubicas en zonas cercana al municipio de Curumaní, en donde se está explotando hierro sin tener la licencia de la Agencia Nacional de Licencias Ambientales.
En la Serranía de Perijá existen recursos minerales como: hierro, cobre, carbón, oro, arenas, gravas, arcillas, caliza, mármol, recebo, plata, barita, material de construcción, granito, roca ornamental y uranio.
“Yo hago parte del Consejo Directivo de Corpocesar y allá estamos llevando estos temas con frecuencia para que la autoridad ambiental esté atenta a impedir que los dueños de títulos mineros inicien a explotar sin llenar los requisitos ante la Anla y el Ministerio del Medio Ambiente”, puntualizó Dagoberto Poveda.
La resolución
Esta medida consiste en delimitar y declarar dichas áreas como zonas de protección y desarrollo de los recursos naturales, mientras se surten los procedimientos para su declaratoria definitiva como áreas del Sistema de Parques Naturales Nacionales de Colombia.
En términos simple, el principio de precaución al que se acogió el Ministerio permite proteger zonas de suma importancia en términos ecológicos y evita que se otorguen más títulos mineros.
El ministro de Ambiente, Gabriel Vallejo López, explicó que con la expedición de la resolución 1628 de 2015, la Agencia Minera deberá inscribir estos polígonos en el Catastro Minero Nacional y no podrá otorgar nuevas concesiones de este tipo en zonas como la ubicada al norte del Cesar.
Según la revisión y análisis técnico realizado por Parques Nacionales Naturales de Colombia (PNNC), en la actualidad existen 234 solicitudes de títulos mineros y ronda un interés creciente de realizar actividades de minería en estas zonas.
“Con esto evitamos el peligro de daño que puede generar autorizar nuevas actividades mineras sin una evaluación ambiental previa, que identifique sus impactos y diseñe las medidas de manejo particulares y adecuadas, sobre todo atendiendo a la importancia ecológica de estas áreas”, sostuvo la directora de Parques Nacionales Naturales de Colombia, Julia Miranda.
Esta medida es excepcional y provisional por dos años, en el sentido de que la misma no constituye la declaración definitiva de estas áreas.
De aquí en adelante, el PNNC y el Ministerio también tendrán la dura tarea de analizar y pensar qué hacer con las comunidades que habitan en los sectores y tiene facultades para explotar distintas zonas.
Por Carlos Mario Jiménez / EL PILÓN
carlos.jimenez@elpilon.com.co






