En medio de un olor penetrante de incienso y cánticos celestiales un grupo de niños y párrocos entró en fila a la Iglesia La Inmaculada Concepción de Valledupar, cargando cruces y cirios; al final estaban el obispo de la Diócesis de Valledupar, monseñor Óscar José Vélez Isaza y el Nuncio Apostólico de Colombia, monseñor Ettore Balestrero. Así inició la misa mayor de Santo Ecce Homo.
La parroquia estaba repleta de devotos del Patrono de Valledupar, quienes llegaron temprano para obtener una silla. Muchos se quedaron de pie, otros escucharon la liturgia a las afueras del templo. La gran mayoría lucían prendas blancas, en señal de la pureza de Cristo que buscan alcanzar.
Este año, el sermón no fue impartido por Vélez Isaza, quien tradicionalmente suele reprender con fuerza a funcionarios públicos y comunidad en general. En esta oportunidad el turno fue para el Nuncio Apostólico de Colombia, quien enfatizó que los seguidores de Dios deben vivir en coherencia con la fe cristiana.






