Los desayunos y almuerzos escolares suministrados por el gobierno nacional a los colegios públicos, se convierten en un tema de controversia para la comunidad. Para muchos es motivo de alegría y ayuda pero para otros es todo un suplicio y tormenta.
Falta de menaje (platos, vasos y cucharas); carencia de infraestructura adecuada debido a que muchas instituciones no tienen cocina o un espacio adecuado para la entrega de alimentos; ausencia de mesas y sillas suficientes para la demanda de estudiantes; constituyen algunas de las debilidades que percibe la interventoría del programa Applus en algunos colegios de la ciudad.
Ciertos padres de familias y profesores se quejan de que las raciones son muy escasas para los requerimientos nutricionales de los niños. Otros aseguran que el programa no cubre la totalidad de los estudiantes en las aulas de clase.






