En un día como hoy, no hay rincón de la Costa Atlántica que no vibre con “Las Cuatro Fiestas” la emblemática canción del compositor Adolfo Echeverría que abre la temporada de Navidad en esta región del país y en especial la de las velitas. Valledupar no es la excepción. Desde muy temprano la gente se alista con su paquete de velas para perpetuar la tradición que hace honor al día de la Virgen de la Inmaculada Concepción el 8 de diciembre. Algunos las prenden desde la noche del siete, otros al amanecer del ocho.
En esta época de rencuentro familiar muchos recordarán esos amaneceres al calor de las velitas que amainaba el frio de la madrugada y el juego de entre vecinos con la cera derretida.
La tradición
La celebración de este día se remite al 8 de diciembre de 1854, cuando el Papa Pío IX declaró en la bula Ineffabilis Deus, la Inmaculada Concepción de la Virgen María, dogma de fe que declara que por una gracia singular de Dios, María fue preservada del pecado original desde su concepción.






