La falta de avance en la aprobación de la política pública departamental para la población LGBTIQ en el Cesar ha desencadenado una creciente frustración entre activistas y promotores del proceso, quienes denuncian dilaciones sistemáticas en la Asamblea Departamental. Aunque el reglamento interno de la corporación estipula plazos mínimos y procedimientos claros para la discusión de ordenanzas, la propuesta, presentada por la Gobernación y aprobada en primer debate desde julio, no ha podido avanzar a su segunda discusión, poniendo en riesgo su viabilidad en 2025.
Proceso empantanado: entre cambios de ponente y falta de respuesta
Según el reglamento de la Asamblea Departamental, toda ordenanza debe someterse a un primer debate tras socialización, y luego, respetando un mínimo de 48 horas, pasar al segundo debate. “Cada proyecto de ordenanza debe surtir dos debates, dejando un intervalo mínimo de cuarenta y ocho (48) horas entre el primer y segundo debate. El primer debate se realizará en comisión y el segundo debate se dará en plenaria”, dice el artículo 117, Reglamento Asamblea Deptal. Cesar.
Si el ponente no logra llevar el proceso adelante, la mesa directiva debe designar un nuevo responsable para evitar bloqueos o demoras excesivas. Sin embargo, el caso de la política LGBTIQ evidencia cómo esta previsión no ha sido suficiente para garantizar la agilidad que requiere la aprobación de instrumentos clave para la inclusión y derechos de las diversidades sexuales en el territorio.






