Un viaje de más de 800 kilómetros y 16 horas en bus desde Bogotá hasta El Copey, en el noroccidente del Cesar, hicieron Darío Morales y su esposa Doris Tejada, para exigir celeridad en la investigación por la muerte de su hijo Óscar Alexander.
El 31 de diciembre de 2007, fue la última vez que esta pareja residente en Fusagasugá, Cundinamarca, tuvo contacto telefónico con el joven de 26 años, quien había viajado a Cúcuta en búsqueda de oportunidades laborales puesto que en esa ciudad residía su hermano Carlos Alberto.
Los días pasaron y no hubo nuevos contactos con Óscar; siempre que lo llamaban a su celular éste estaba apagado y desde entonces inició una incesante búsqueda que empezó a dar resultados tres años y medio después.






