Nuevas denuncias en torno al sector educativo se presentan en Valledupar. Después de las famosas ‘tardeadas’, llevadas a la luz pública por EL PILÓN, ahora aparecen las ventas y el consumo de unas pastillas utilizadas como psicotrópicos por algunos estudiantes.
“La consumen con gaseosa, disuelta, para evadir la sospecha de los profesores y se la pasan entre compañeros; pero en las ‘tardeadas’ se la toman con agua. Es una forma usual de drogarse sin utilizar cocaína o marihuana”, le dijo un investigador de la Policía Nacional a EL PILÓN, advirtiendo que es así como se drogan en las instituciones sin problemas.
Los nombres de las pastillas que se venden en las afueras de colegios ubicados en la comuna Cuatro y Cinco de esta ciudad no se publicarán para no aportar información a quienes se interesen por la misma. La denuncia constatada por EL PILÓN y admitida por la Secretaría de Educación Municipal, el grupo de Infancia y Adolescencia de la Policía, y la Secretaría de Salud Municipal a través de la oficina de salud mental, prende de nuevo las alarmas cuando culmina el primer semestre escolar del 2014.
“Comuna Cuatro y Cinco, en estas tenemos identificados a través de un trabajo que ha hecho el comando de la Policía Cesar que muchos de los vendedores ambulantes que se hacen a las afueras de estos colegios, aparte de vender mecatos a los niños, están vendiendo cierto tipo de sustancias psicoactivas a los menores de edad”, confesó el secretario de Educación, Asdrúbal Rocha Lengua.
Este diario conoció que las autoridades de Infancia y Adolescencia han sorprendido a estudiantes de las Instituciones Educativas José Eugenio Martínez, Milciades Cantillo, Villa Yanet, Bello Horizonte, Loperena de la Nevada, Rafael Valle Meza, Alfonso López, alucinando, a tal punto que han sido remitidos a hospitales de la ciudad para su intervención.
El precio de las pastillas está entre los 100 y 500 pesos, que sería la mitad o la cuarta parte del dinero entregado algunas veces por padres a sus hijos con el fin de alimentarse en horas del recreo o para pagar fotocopias.
Que no haya vendedores
“Hemos pedido a la Policía, la Secretaría de Gobierno, evacuar todos estos vendedores ambulantes alrededor de las instituciones educativas. El llamado que hacemos desde la comunidad educativa, es que los padres concienticen a sus hijos que al interior de los colegios existen cafeterías que venden elementos comestibles a precios módicos y no estén comprando estos elementos por fuera o por las rejas de los establecimientos educativos, porque están poniendo en riesgo su salud”, declaró el jefe de la sectorial de Educación en Valledupar.
La Policía de Infancia y Adolescencia ha puesto en conocimiento al Instituto de Bienestar Familiar (ICBF), a las secretarías de Salud y de Educación, informes con datos preciso de los menores consumidores de sustancias psicoactivas en los colegios de esta capital.
La problemática fue tratada por el secretario de Gobierno, Alfonso López Vásquez, en la actividad denominada EL PILÓN en tu Barrio, organizada para la Comuna Tres en la localidad de Villa Haidith.
“La gente no denuncia los hechos a no ser por los medios de comunicación o las redes sociales, tenemos la autoridad dispuesta pero nos falta algo, que es que la gente colabore”, dijo López Vásquez.
El funcionario agregó que la administración municipal en conjunto con la Policía está entregando hasta dos millones de pesos de recompensa para las personas que suministren datos que den con el paradero de los expendedores de drogas en los colegios o a las afueras de los mismos.
“Sobrepasa la dimensión”
El Secretario de Salud, Holmer Jiménez Ditta, cree que a veces el acercamiento de los menores con drogas farmacéuticas que alteren los sentidos o sustancias psicoactivas, “no solamente son esas tres que dicen, sino un número que realmente sobrepasa la dimensión que uno como adulto tiene”.
“Desde la Secretaría de Salud creamos una estrategia propia, que se llama Transformando Escuelas Saludables, en caminada en primera instancia hacer un diagnóstico real de la población estudiantil con toda esta problemática que tiene que ver con salud mental, y específicamente, con el consumo de sustancias psicoactivas”, pronunció el funcionario.
Agregó que esto se hace para las instituciones educativas Consuelo Araújo Noguera, Bello Horizonte, Alfonso López, entre otras, donde encontraron que el consumo de este tipo de medicamentos es bastante alto dentro de los estudiantes.
Sin centros de recuperación
Un factor preocupante para la sociedad en Valledupar es que en la ciudad no existen centros de rehabilitación, que cumplan con las normas exigidas, para llevar a los consumidores.
El coordinador de salud mental en la Secretaría de Salud Municipal, Juan Carlos Bermúdez, explicó que el enfoque principal del consumo de sustancias psicoactivas dentro de la política mental son tres ejes básicos: prevención, mitigación y superación.
“Desafortunadamente en Valledupar no existen centros de atención a la drogadicción, que estén habilitados, por lo tanto las empresas promotoras de salud tienen que remitir sus afiliados a otras ciudades para que reciban un tratamiento;el hecho de que no exista un centro de rehabilitación le da un mal mensaje en general a la sociedad; aquí hay unos centros que no están autorizados como Enmanuel, El Refugio, El Camino, que están inscritos en la Secretaría de Salud Departamental, pero no cumplen con los requisitos, por eso nosotros de la ruta de atención a esta problemática hacemos lo posible para que las personas sean derivadas a otras ciudades dentro de la red prestadoras EPS”, aseguró Bermúdez.
En lo corrido de este año, la sectorial de salud mental ha encontrado casos específicos del consumo de drogas en instituciones como Loperena Garupal, Técnico La Esperanza, José Eugenio Martínez y Manuel Germán Cuello.
Juan Carlos Bermúdez informó también en los próximos días trabajarán en jornadas integrales en las seis comunas de Valledupar, vinculando padres, estudiantes y sociedad en general.
¿Qué hace el ICBF?
El director del Instituto de Bienestar Familiar, Alberto Esmeral Ariza, declaró que por ser un problema de salud pública, le corresponde a las entidades de salud tratar a los enfermos.
“Que Salud asuma los roles que tiene. Bienestar Familiar adelanta a lo largo y ancho del departamento visitas a los colegios con las unidades móviles y un grupo especializado para verificar y restablecer los derechos de los menores, no solamente por consumo de psicotrópicos”, dijo Esmeral Ariza.
¿Qué son las pastillas?
Según el Neurólogo Ramón Quintero, el consumo incontrolado de estas drogas produce somnolencia y las personas que las ingieran pueden ser victimas de cualquier ataque o violación. “Si las consume alguien que padezca depresión o ansiedad, lo más probable es que sienta un estado de tranquilidad, y son drogas adictivas”. Dijo el especialista, quien señaló que las farmacias no deben vender estas pastillas sin fórmula médica según lo exige y regula el Invima.
Este tipo de pastillas se ingieren solas o en combinación con otros medicamentos, para controlar convulsiones o tratar le epilepsia.
Actúan deprimiendo el sistema nervioso central y tiene acciones ansiolíticas y anticonvulsivantes. Se utiliza en la clínica médica en pacientes que puedan sufrir, trastornos de ansiedad y pánico y en casos de trastornos de sueño, como por ejemplo, sonambulismo.
“La consumen con gaseosa, disuelta, para evadir la sospecha de los profesores y se la pasan entre compañeros; pero en las ‘tardeadas’ se la toman con agua”: Policía.
Por Carlos Mario Jiménez / EL PILÓN
carlos.jimenez@elpilon.com.co






