La historia de Yulixa Toloza, la mujer de 52 años que desapareció y luego fue hallada muerta tras someterse a una lipólisis láser en el centro estético Beauty Láser, en el sur de Bogotá, expone de nuevo los riesgos de las cirugías plásticas en sitios clandestinos en Colombia. El caso, que ya dejó al descubierto otros quirófanos secretos y al investigado falso cirujano que la atendió, se convierte en un campanazo para ciudades como Valledupar, donde las autoridades han cerrado en el último año establecimientos por ofrecer procedimientos invasivos sin cumplir la norma sanitaria.
“Este es un caso muy grave (…) La cirugía plástica es una especialidad que en Colombia requiere alrededor de 11 años de estudio, no se aprende en un curso de tres días”, advirtió Damaris Romero Chamorro, presidenta de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva, en entrevista con Noticias RCN.
Romero insistió en que solo un cirujano plástico titulado, con registro en el sistema oficial y que opere en una clínica habilitada, está en capacidad de realizar procedimientos invasivos como liposucciones o lipólisis láser.






