“Se fue un icono de la cultura de esta ciudad, una de las mejores plumas pictóricas y quizás un crítico convencido de que las cosas en la ciudad a favor de los menos favorecidos podrían ser mejores”, fueron las primeras reacciones de las personas que conocían de cerca el trabajo de Germán Piedrahita, al enterarse de su deceso.
Despues de una larga lucha por no desfallecer a causa de dos enfermedades; la primera, afectación física producida por una infección respiratoria que se fue complicando por la falta de un tratamiento adecuado, y luego, una enfermedad social, al depender del sistema de salud estatal permeado por la corrupción que quizás sería la responsable de que ayer en horas de la madrugada, haya dicho adiós para siempre a sus 62 años, el profesor, escultor y columnista de este diario, Germán Piedrahita Rojas.
La enfermedad






