Entrevista con Tomás Darío Gutiérrez:
Los trazos de historia de los antiguos pobladores de Valledupar hicieron una mezcla de colores para constituir lo que hoy es la cultura vallenata. El Mes del Patrimonio es propicio para mostrar la identidad cultural de un pasado que sobrevive, para que las generaciones conozcan su patrimonio cultural, puedan apreciarlo y apropiarse de él.
EL PILÓN invitó a su sección cultural a Tomás Darío Gutiérrez, abogado, compositor, docente universitario y ambientalista, y uno de los grandes conocedores de la historia y la geografía de esta región del país, para hacer un recorrido por la diversidad y la riqueza cultural del Valle del Cacique Upar.
EL PILÓN. ¿Cuáles fueron las culturas que confluyeron en la conformación de la cultura de vallenata?
Tomás Darío Gutiérrez. Valledupar en ese sentido tiene un gran privilegio porque aquí confluyeron muchas culturas, básicamente la cultura Chimila, que fue representada por el cacique Upar, también estaban los Tupes que eran CaribeS; en Villanueva, El Molino, Barranca estaban los Cariachiles, que eran parcialidades de los mismos Chimilas y después venían los Guajiros. Aquí había una fusión extraordinaria; estoy hablando no sólo de culturas sino de tres familias lingüísticas.
Aquí llegó el negro antes que el español, porque eran traídos para ser comercializados en el siglo XVI desde África hacia las Antillas, la gran mayoría eran embarcaciones de contrabando y hacían escala en Riohacha o cerca de Santa Marta y los bajaban para recuperarlos porque venían enfermos o con hambre, y en esas condiciones era muy fácil escaparse. Cuando paso por aquí la primera expedición conquistadora, ya había negros establecidos. Se había fraguado la fusión samba con el indio.






