- El velo de religiosidad pagana y judeo-cristiana alrededor del cual nace el carnaval, parece supervivir en manifestaciones traducidas en disfraces y eventos que traslucen tales tendencias en Colombia, Brasil y México, entre otros.
Por los años 1926 y 1944 y subsiguientes, en Valledupar hubo una población de reconocidos amantes del carnaval como Oscar Pupo Martínez con su acostumbrado disfraz de capuchino, Florentino González (“Papá Tino”), quien con su vestido de maco se complacía en asustar a los niños de su sector, Víctor Cohen con su original y elegante modo de vestir, Nicolás Baute Pavajeau, disfrazado de indio arhuaco, Evaristo Gutiérrez con polleras y sombrero lleno de adornos, así como otros muchos que participaban de estas fiestas en el contorno de la plaza y manzanas aledañas, en el barrio La Garita donde Rosa García, una de las mas celebres cumbiamberas. donde Lola Bolaños quien dirigió uno de los más famosos grupos de piloneras por mencionar algunos.
El ambiente festivo era característico de la gente de esta ciudad. De la generación de los años 50 Juan (“Juan K”) Gutiérrez Acosta, nació cuando los nevadas de la Sierra eran aun mas esplendorosos, así como los murmullos del Río Guatapurí y sus orillas sembradas de peruhétanos y el lanzar y desplegar de las atarrayas del pescador constituían el mejor regalo para disfrutar niños y adultos como lo afirma Nicolás-Colacho-Maestre en su canción “El Rey del Valle.” El repicar de las campanas de la iglesia de La Concepción y del Convento Santo Domingo, nos despertaban para saludar el amanecer con la oración y el laboreo de la tierra en sana paz.






