Por Pepe Morón/ pepe.moron@elpilon.com.co
Cansada de ver a su hijo Diego de 22 años entregado al consumo de marihuana, bazuco y cocaína; Zulma Martínez* decidió aceptar la invitación de su hermana Marina y acudió a una iglesia cristiana evangélica llamada Templo del Salvador ubicada en el barrio Doce de Octubre de Valledupar.
Allí conoció al pastor Miguel quien le indicó que el único camino para sacar a su hijo del mundo de las drogas era que se lo entregara a Cristo. Con ese fin, había que internarlo en un centro de rehabilitación llamado Refugio Divino, un lugar que trabajaba bajo el precepto de entidad cristiana y que servía como centro de rehabilitación para drogadictos de la capital del Cesar.






