Por Martin Mendoza
Los Arhuacos del norte del departamento de Cesar reclaman un cerro sagrado que es utilizado por el Ejército como base militar. Los indígenas están dispuestos a ir a los estrados judiciales y buscar apoyo de organizaciones internacionales de derechos humanos para reclamar el territorio que según ellos les fue arrebatado hace 50 años.
En Nabusimake, capital del pueblo Arhuaco, ubicada en las entrañas de la Sierra Nevada de Santa Marta, los indígenas de diferentes asentamientos insisten en recuperar Inarwa, para ellos padre de los alimentos, que no es más que el cerro Alguacil, donde funciona una base militar del Batallón de Artillería Nº2 ‘La Popa’ de Valledupar, el cual custodia antenas de telecomunicaciones estratégicas del Ejército y de algunas empresas privadas de televisión y de telefonía.






