Cada vez es menos frecuente encontrar procesos pedagógicos que tengan como componente principal la práctica y el trabajo en equipo, pero sus aportes a la sociedad son de una gran magnitud, como el caso de una maestra que en la sencillez de un aula escolar enseña a sus pupilos la disciplina, el respeto, la pulcritud y la exactitud que debe llevarse en toda actividad para alcanzar los objetivos de una manera satisfactoria.
Beatriz Cuadros es el nombre de una docente de ética y valores que cada día desde las 6:00 a.m. dirige sus clases en el Instituto Casimiro Raúl Maestre de Valledupar, aplicando un método poco tradicional: la panadería.
La jornada comienza con una recordación de los puntos básicos a tener en cuenta durante la panificación: “quitarse anillos, pulseras y relojes; manos bien limpias, cabello recogido, delantal, gorro y tapabocas bien puestos; cada cosa en su lugar antes de poner las manos en la masa”.






