Algunas de estas mujeres son historias de vida de la moda cesarense, otras las siguen escribiendo puntada por puntada, en la sombra.
Por Karen Liliana Pérez
La modista de siempre no ha muerto, se ha reconvertido. Es difícil de encontrar, damos fe, pero sigue ahí, donde ha estado siempre, cosiendo en la sombra. El hilo de su vida la ha llevado a coser el sueño de confeccionar prendas de vestir.
Las modistas cortaron sus historias y diseñaron un patrón de aprendizaje con medidas y puntadas. Estas mujeres, cada una con un molde y tallas diferentes, pero unidas por una misma pasión, un oficio que enmarca muchas épocas de existencia: la modistería.
“No todas las telas se cosen con la misma aguja”, explica Josefa Redondo, una mujer con la experiencia y disciplina que solo con los años se logra, admite que en el oficio lo importante es la innovación: “la moda va cambiando, pero queda el conocimiento”.






