La intensificación de los controles policiales comenzaron hace una semana en el populoso sector de El Boliche, la zona de tolerancia de la ciudad donde la costumbre se hizo ley, y hoy siguen conviviendo en un mismo entorno, trabajadoras sexuales, comerciantes de licor y micro tráfico de drogas.
De esta manera ha iniciado lo que para muchos, incluidas las prostitutas, se ha considerado el fin del El Boliche, puesto que los planes de la administración municipal están encaminados a reubicar el sector lo que significa que este gremio de mujeres, que se moviliza constantemente, tendrá que hacerlo definitivamente.
Los controles al tránsito vehicular y peatonal se han sentido porque El Boliche ya no es el mismo desde que empezaron las labores de las autoridades con un CAI móvil y el grupo de agentes que hacen presencia más de 12 horas al día.






