En noviembre del año pasado, un fenómeno social se tomó a Barranquilla. Por las calles de la capital atlanticense, se empezaban a ver a grupos de jóvenes que ‘encachuchados’ expresaban en su atuendo, mensajes que invitaban a amar a cosas típicas como el suero, el chicharrón o simplemente a darle serrucho a la noche, haciendo referencia a la popular canción de champeta.
La protagonista de este original y auténtico concepto de moda es Shadia Abudinen, una joven barranquillera, que desde siempre quiso hacer empresa y por eso desde pequeña vendía de todo, hasta llegar a montar un negocio de repostería, llevada por su vena árabe que le permitían mantener su espíritu de emprendedora.
Sus viajes por todo el mundo, le permitieron tener amigos de muchas nacionalidades, que al llegar a Barranquilla, siempre le preguntaban lugares donde ir, qué comprar, algo que llevar. De inmediato imaginó una forma de plasmar los mismos mensajes que se estampaban normalmente en camisetas o pocillos y decidió bordarlos en cachuchas.






